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EL CLIMA
En Guanajuato.

NUEVA IMÁGEN
La nueva cara de la ciudad de Guanajuato tiene que ver con la bondad de las autoridades que por fin se decidieron a hacer bien las cosas.
Hace aproximadamente 100 años, cuando se inauguró el Teatro Juárez, también se inauguró la nueva imagen del Jardín de la Unión, de algunas de las calles del centro histórico, de algunos de los más hermosos edificios de Guanajuato y desde entonces no se le había hecho nada a la ciudad. Hace un poco más de cincuenta años, cuando se inauguraron una gran mayoría de edificios hoy históricos y emblemáticos, determinaron el máximo deterioro que la ciudad presentaba en su apariencia externa e interna, hoy se atiende la apariencia externa, aunque queda todavía la atención a la interna, como son las edificaciones antiguas que por el paso del tiempo, exceso de humedad y falta de mantenimiento, hacen de esta ciudad una de las más viejas y descuidadas del país, claro, en su sector de ciudades Patrimonio de la Humanidad.

Aunque la arquitectura nada tiene que ver con el origen de la ciudad, ya que sus calles fueron desde su inicio de piedra y no de adoquín, ahora muestra una apariencia más colonial a la vista de los visitantes, ahora se ve como una ciudad cuidada, con atención al turismo, con detalles de modernidad dentro de su apariencia antigua, pero lo más importante, Guanajuato no pierde ni con esto su autonomía y su distinguida personalidad de ciudad culta, hermosa y respetable. Por sus calles, callejones y plazuelas, ahora se respira un ambiente de seguridad, tranquilidad, amistad, camaradería y algo que en otras de las ciudades de su estilo no se tiene, de ciudad amistosa y hogareña para todos los que la visitan. En Guanajuato no se siente esa sensación de extrañeza, de visitante ajeno del lugar, en Guanajuato cada visitante, por poco tiempo que tenga en ella, se siente dueño, propietario, oriundo y hasta veterano de sus calles, edificios, cafés, restaurantes, centros nocturnos y demás.

Nuevo Centro

En este sentido de propiedad, cada persona que se sienta en uno de sus cafés tradicionales, se siente guanajuatense, se siente con el derecho de poder opinar sobre algún tema que poco tiene de conocer, pero que al paso de los minutos ya se siente propietario de su historia y de sus leyendas, y así podemos escuchar a franceses, chinos, japoneses, alemanes, indús, rusos, norteamericanos, canadienses y demás, contar la historia del Mercado Hidalgo, donde se desprende la maravillosa leyenda de que era una estación de ferrocarril mal entregada, aunque no sea la realidad, como también contar que por la calle del Teatro Juárez se paseó maravillado Napoleón Bonaparte y no falta el extranjero que a alguno de sus amigos de país, les enseñe la casa donde nació y vivió toda su vida el legendario Don Quijote de la Mancha. También se pueden escuchar de voz de los extranjeros hoy guanajuatenses, la historia de los túneles, que según ellos cuentan, eran túneles de salida del material de las minas de Guanajuato y uno que otro despistado asegura que eran túneles por donde escapaban las doncellas con sus amantes para no ser atrapadas por sus celosos padres.
Las historias de Guanajuato hoy son un cúmulo de leyendas y no las conocidas como la Llorona, o el Fantasma de la Opera o la del Usurero del Baratillo, hoy las leyendas que surcan los confines de la ciudad cuevanense, son que Don Quijote de la Mancha vivía en la antigua Casa de Moneda, en el edificio del hoy Congreso del Estado y hasta en el Teatro Juárez.


Quijotes
MI CIUDAD.
Otra de las maravillas contadas por guanajuatenses antes extranjeros, es que en la ya afamada Dama de las Camelias, mataron a cientos de soldados franceses que llegaron con Napoleón Bonaparte a resguardarse de los soldados del Heroico Colegio Militar durante la invasión francesa, y que muchas de las mujeres que ellos mismos trajeron de su país, hoy son legendarias familiares de las bailarinas, no muy bien vistas por la sociedad local, que cada noche visitan ese lugar y donde todos los trasnochadores de Guanajuato, terminan su travesía de fiesta ya entrada la mañana y con el sol en pleno. Así pues, Guanajuato se convierte con su nueva apariencia, en una de las ciudades más atractivas para la visita de miles de turistas extranjeros y nacionales, ya que en ella, se puede sentir el paso del tiempo, aquí se puede disfrutar del pasado, del presente y del ya planeado futuro, ya que aunque pasen cientos de años por Guanajuato, seguirá siempre siendo la misma.

Podrán cambiar sus calles;



sus fachadas, sus edificios y hasta su gente, pero nunca se podrá cambiar su ambiente de ciudad nostálgica, antigua dentro de su modernidad, de ensueño, de soñadores y por supuesto, lugar donde todos son atrapados por el extraño embeleso y embrujo de su aire y tradición.






Ahora



solamente queda esperar la próxima fecha del Festival Internacional Cervantino y disfrutar de la nueva apariencia, que aunque es lo menos importante para los más de 250 mil visitantes que recibirá en tres fines de semana, si será definitivamente, un sello especial para los que disfruten de este nuevo paseo y un gran recuerdo para los que notarán la gran diferencia que Guanajuato hoy luce esplendorosa y majestuosa, como una pequeña doncella quinceañera y cumplirá en este año, su 80 o 90 aniversario de haber sido la reina de la ciudad.
Guanajuato será el sueño de muchos, la realidad de otros y la ciudad de todos, aún y cuando se empeñen en que esto sea al contrario.Esperalas.



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