Huaraz,
Director: Pelayo Luciano Salazar
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Primera Página, expresa su profundo Dolor

Perú pierde al Defensor de Derechos Humanos

Rvdo Padre Huber Lanssiers, en compañía de su colaborado Asesor Legal Dr. Luis Manunta Calienes, muestra documento de Libertad.

Del Reverendo Padre Huber Lanssiers, su corazón dejó de latir la mañana de 23 de Marzo del 2006, a sus 76 años, él sabía que en cualquier momento se detendría debido a una dolencia que lo afectó en los últimos años. Sin embargo, ningún dolor, ningún malestar y sus dificultades físicas no consiguieron apartarlo de las cárceles. Su itinerario era  cada martes en el penal de máxima Seguridad de Mujeres, en Chorrillos y los domingos en Castro Castro, a visitar a los internos, considerándolos a todos ellos como su familia.

 

Ana Rivera Sánchez , su asistente en los últimos 15 años, decía: “Nunca quiso dejar de visitarlos. Si le dolía algo se tomaba una pastilla y listo. Decía: no puedo abandonarlos, ellos me esperan.

El padre de los inocentes, como alguna vez lo llamaron, visitaba las cárceles desde 1974. Su primer contacto fue con el penal de Lurigancho, donde promovió la construcción del pabellón industrial, con la intención de fortalecer la recuperación de los internos mediante el trabajo.
Que vivan soñando
El tiempo le dio la razón. “Lo que los puede salvar es salir de lo cotidiano, dejar que vivan soñando. Hacer un trabajo que les guste, como ha ocurrido en Castro Castro con las obras de arte que los saca de ellos mismos”. dijo el año pasado.

”Se preocupaba mucho porque la gente recuperara su autoestima, su dignidad. Sentía en carne propia el dolor, la miseria, la pobreza. Lo mataba la impotencia de no poder solucionar los problemas de los chicos y chicas de las cárceles”, recuerda Ana.

Y lo hizo hasta el final. La última visita la realizó el martes pasado. No quiso faltar a pesar que tuvo algunos problemas estomacales. “Es que era su vida. Él dijo: tengo que ir, las chicas me esperan, no les puedo fallar”. Ana recuerda que ese día, como siempre, las internas corrieron para abrazarlo y se pasaron todo el tiempo conversando con él, escuchando sus palabras de aliento y apoyo. Por los inocentes
Su cercanía con los presos lo hizo conocer la realidad por la que atravesaban. Por ello fue el primero en denunciar que a principios de los años 90 cientos de personas inocentes fueron acusadas y encarceladas por terrorismo.
“He visto cosas extravagantes: a un hombre lo condenaron a prisión por haber hecho una pinta subversiva, pero resulta que era un analfabeto. A Castro Castro llegaban campesinos que habían vivido en la puna y de pronto estaban frente a un espejo donde se miraban a sí mismos. Era como si uno de nosotros fuera capturado y juzgado por marcianos”, resaltó Lanssiers hace tres años, recordando tal vez una de las luchas que lo hizo más reconocido públicamente.

IMPULSO LA CREACIÓN DE COMISION AD HOC
Sus constantes denuncias en 1996 ante el atropello de los derechos humanos en el Perú por parte  del gobierno fujimontesinista, se formó la Comisión Ad Hoc de Indultos para los presos inocentes, grupo que integró junto al ex defensor del Pueblo, Jorge Santistevan de Noriega, quien la tarde de ayer llegó a la capilla de La Recoleta, a rendirle homenaje.
Santistevan sostiene que la cualidad que más le impactó del sacerdote fue la sencillez que tenía para acercarse a todas las personas y darles consuelo. “La importancia de Lanssiers no estaba en las entrevistas que daba, ni  en su trabajo en la comisión ad hoc, sino que podía ir a cualquier rincón de las cárceles y era capaz de dialogar”,
Sin duda, la labor del padre Hubert Lanssiers fue muy importante: permitió que se pruebe la inocencia de 1,600 presos, muchos de los cuales pasaron más de cinco años privados injustamente de su libertad. Varios de ellos estuvieron ayer en La Recoleta llorando su partida.

Lanssiers era un hombre pacífico, pero no pasivo. Sabía muy bien la diferencia y podía emocionarse ante las lágrimas cuando veía una injusticia, y al mismo tiempo salir al frente con toda su energía, para denunciarla y combatirla.
“Se le va a extrañar por su capacidad de crítica. Porque no era una persona condescendiente y diplomática, sino todo lo contrario. Era capaz de decir las críticas más agudas y más ácidas, y lo hacía con inteligencia. Y creo que sus llamados de atención van a hacer falta”, lamentó el ex Defensor del Pueblo.

Lo mismo señala el padre Gastón Garatea, quien fue miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Conoció a Lanssiers ni bien llegó al Perú, en 1964, y compartió con él su solidaridad por los desposeídos.
“Me enseñó a creer en Dios.  Hizo la síntesis perfecta: si uno ama a Dios, ama al hombre, lo que amas de Dios lo amas en el hombre. No es solo rezar Padrenuestros y avemarías, esas son bobadas. Él vivía en lo humano, por lo humano. Eso te enriquece y te hace estar  más cerca de Dios”, refiere.

Hay que resaltar la labor cumplida y el ejemplo que nos ha dejado y ver con claridad,  que en el Perú, no ha habido personajes con iniciativa del Rvdo. Padre Huber Lansiers y que muchos defensores de los Derechos humanos en el Perú, no tuvieron la valentía como él emprendió, ojalá que se perennice esta iniciativa por el bien de los pobres y presos en las cárceles, que ahora están limitadas sus derechos en condiciones deprimentes que nos ha dejado nuestra sociedad y los gobiernos de turno con clara evidencia de violación de los derechos humanos.

Nuestro medio de información tuvo contactos en diferentes oportunidades con él y expresamos nuestro profundo dolor por su desaparición y que hará  mucha falta a nuestros hermanos que hoy están presos esperando su libertad y va ahí nuestra solidaridad a caca uno de ellos por la pérdida irreparable.

Su vida.

Nació en Bruselas, Bélgica, el 3 de noviembre de 1929.ordenándose como sacerdote el 8 de diciembre de 1959, en Tokio, Japón. Dirigió su mirada al Perú, llegando el 25 de marzo de 1964, permaneciendo más de 40 años  dedicado a los pobres inmersos en problemas sociales del Perú, acentuando su trabajo desde 1974 en los penales Castro Castro, San Jorge, El Frontón, Santa Mónica, sin descuidar a la vez en el interior del país a través de sus representantes por su delicada salud que ya no le permitió viajar.

Cuando apenas tenía 10 años, Hubert Lanssiers, vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Perdiendo a todos los parientes de su madre, que fueron fusilados por soldados nazis que arrasaron el pueblo belga de Eben Emael.

Las crueldades de los nasis , le motivo el odió a los alemanes, pero luego comprendió que no podía juzgar a todos por igual.
 
Una vez ordenado sacerdote de los Sagrados Corazones de La Recoleta fue enviado a varios países convulsionados del sudeste asiático. Estuvo en Saigón cuando los franceses salieron de Indochina, entró a Campuchea con los rangers vietnamitas, y se mantuvo en Camboya cuando los Khmers Rouges tomaron Penh.  Casi perece en Campuchea, cuando cayó una bomba en el comedor en el que almorzaba con varios oficiales. Muchos murieron. Él salvó de milagro.

AUTOR. Del libro “Los Dientes del Dragón”.

Reclusos lloran muerte del padre Hubert Lanssiers
Sólo la muerte pudo detener su incansable labor sacerdotal. El padre Hubert Lanssiers de 76 años de edad,  considerado un gran defensor de los derechos humanos en el Perú, falleció ayer por la mañana, víctima de una penosa enfermedad.
El Congreso de la República le tributó un minuto de silencio y la Defensoría del Pueblo dispuso que la bandera flameara a media asta en señal de duelo. Las muestras de pesar y reconocimiento de todos los sectores del país no se dejaron esperar.
El religioso belga adoptó al Perú como su segunda patria y trabajó en los centros penitenciarios por la reincorporación de los presos a la sociedad, y por la libertad de los inocentes encarcelados injustamente por terrorismo. Como integrante de la Comisión Ad Hoc de Indultos, junto al ex defensor del Pueblo, Jorge Santistevan, logró que muchos inocentes fueran indultados durante los años finales del régimen del ex presidente Alberto Fujimori.
Santistevan lamentó el deceso al considerar que con el padre Lanssiers, el país ha perdido a un verdadero "defensor del Pueblo". Mientras, la Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, dijo que el religioso belga hizo del Perú no sólo un hogar sino el campo fértil donde sembró con su ejemplar vida la semilla de la solidaridad y del humanismo. Hoy a las 16:00 horas será enterrado en el cementerio Presbítero Maestro. (Expreso 24/03/06).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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