Al
conmemorar el 8 de marzo, día internacional de
la mujer es reconocer y valorar su decidido aporte en
la construcción de la sociedad. Es valorar su inmensa
ternura, creatividad, capacidad de trabajo, inteligencia
y contribución al logro de las grandes transformaciones
sociales de la historia de la humanidad. El mundo de hoy
no pudiera existir con sus significativos avances técnico
científicos, sin la contribución del ser
que complementa al hombre en cada una de sus realizaciones,
con aciertos y desaciertos. Sin la mujer no hay vida,
alegrías, ni satisfacciones.
Durante la historia de la humanidad, la mujer ha jugado
en papel muy importante en el desarrollo de la sociedad,
papel que muchas veces no han sido valoradas por una sociedad
machista y dominante que siempre ha procurado relegar
de sus
derechos
fundamentales, pese de existir algunas normas y tratados
internacionales que las reivindiquen.
Pero, sin embargo el conciente e incesante despliegue
de sus aspiraciones, de alguna manera ha ido paulatinamente
superando, pese de haber encontrado serias dificultades,
muchas veces no entendidas por el hombre como por el Estado
y con el norte de lograr ese claro objetivo de lograr
su plena realización, e iniciar la construcción
de la nueva sociedad en la que la mujer como el varón
tendrá los mismos derechos a la educación
y salud eficientes y gratis, al empleo sin discriminación
salarial entre otras necesidades de seres verdaderamente
libres integrantes de una sociedad justa sin desigualdades
políticas, económicas ni sociales. Lo cual
implica resolver mediante la lucha organizada de las masas
la contradicción trabajo capital, en provecho de
los desposeídos.
La mujer peruana, no está al margen de este acontecimiento
histórico, también aspira por su realización,
habiendo encontrado en muchos casos a organizarse y consolidar
sus legitimas aspiraciones y que se logrando su participación
en diferentes estamentos del estado, como también
en el desarrollo de nuestra país, prueba del cual,
vienen asumiendo interesantes cargos en el aparato estatal
como en puestos claves del desarrollo económico
y social y ligerezas que buscan lograr sus demandas.
Nuestro saludo a la mujer del campo que con las manos
encalladas trabajan de sol a sol para satisfacer sus necesidades
apremiantes, a esa mujer encarcelada y enferma abandonada
por la sociedad que lucha incesantemente por recuperar
su libertad y su salud y a todas las mujeres por esta
fecha histórica.