preferencias
electorales, que sin lugar a duda, al ser elegidos lograron
su propósito, el cual generó gran expectativa
a la población para que cumplieran con su cometido
como propuesta reivindicativa y de desarrollo para la
población.
Muchos candidatos expresaron sutilmente
y con arrogancia “he venido a servir a mi pueblo
y no a servirme de él”, “no a borrón
y a cuenta nueva”, “lucharé contra
la corrupción e inmoralidad”, “Soy
el defensor de mi pueblo” “Mi vida entrego
a este pueblo” y por poco también imitaron
al Presidente Odría “hechos y no palabras”,fraces
efimeritos que poco a poco van perdiendo a medida que
fueron encontrando realidades paradójicas o simplemente
convertidas en demagogias que hoy la población
rebate esa quimera.
Los Gobiernos Regionales, copadas prácticamente
por los huestes del APRA, a perdido totalmente su credibilidad
como ya la había sucedido durante su desastrosa
gestión de Alan García como mandatario de
la nación; ha generado prácticamente un
desgobierno total, con sus luchas intestinas que ni siquiera
pudo ejercer su administración de manera adecuada
y eficiente, muestra de un botón en el Gobierno
de la Región Chavín surgió la vacancia
de Fredy Ghilardi, dando paso a su seguidor Ricardo Narváez
Soto, habiéndose encontrado actos de peculado y
corrupción en el primero y en el segundo la ineficacia
de gestión que falto la capacidad de gasto como
consecuencia de falta de capacidad de gestión.
Los gobiernos locales, inciden en esta
deficiencia, convertidas también en el continuismo
de las gestiones anteriores, adecuando simplemente a los
patrones de gestión existentes, contrario a estas
por el sectarismo político y la arrogancia de sus
alcaldes, los han convertido como su feudo personal y
de su partido político, practicando clientilajes
para ocupar cargos de confianza y puestos claves para
sacar ventajas económicas, con fines electorales
que aún no conforme de sus desastrosas gestiones
pretenden alcanzar a ser candidatos para el congreso o
simplemente probar su suerte a repetir el plato, convirtiendo
su famoso enunciado a decir “he venido a no servir
a mi pueblo sino a servirme de él”
Al ciudadano común y corriente,
desde ahora le corresponde cumplir su responsabilidad
de exigir a estas autoridades a cumplir con su cometido
y a la vez evaluar concientemente a fin de que en las
próximas elecciones otorgue su credibilidad a los
candidatos probos que efectivamente sirvan a su pueblo
con entrega y honestidad.