| El
Pontífice ha sido elegido en el segundo día
de deliberaciones, lo que parece indicar que no han habido
demasiados problemas para que se pongan de acuerdo los representantes
de la Iglesia.
El
nuevo Papa Benedicto XVI, antiguo cardenal alemán
Joseph Ratzinger, algunas horas tras la elección
ha hecho su primera aparición pública bendiciendo
a la multitud 'Urbi et Orbis' y en su discurso inicial desde
el balcón de la Basílica de San Pedro de Roma,
afirmó que es "sólo un humilde trabajador
en la viña del Señor".
"Queridos
hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo
II, los señores cardenales me han elegido a mí,
un simple y humilde trabajador de la viña del Señor.
Me consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos
insuficientes y me entrego a vuestras oraciones. En la alegría
del Señor y con su ayuda permanente, trabajaremos
y con María, su madre, que está de nuestra
parte", dijo.
Los
fieles católicos en la Plaza de San Pedro aclamaron
al nuevo Papa al coro de "Benedicto, Benedicto"
y después guardaron silencio durante la bendición
del 'Urbi et Orbis'.
El
decano de los cardenales, el alemán Joseph Ratzinger,
se convirtió hoy en el Papa 265 de la historia bajo
el nombre de Benedicto XVI. Su nombre era el más
barajado en el abanico de los sucesores de Juan Pablo II,
ya que a sus 78 años cumplidos el pasado sábado,
asegura un Pontificado breve y de transición que
a su vez garantizaría la continuidad de la firmeza
dentro de la Iglesia, como ya hizo el fallecido Karol Wojtyla.
Ratzinger,
nacido en Marktl am Inn (diócesis de Passau, Alemania)
el 16 de abril de 1927, era prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe, presidente de la Pontificia Comisión
Bíblica y de la Comisión Pontificia Teológica
Internacional y decano del Colegio Cardenalicio.
Estudió
en la Escuela Superior de Filosofía, en Freising,
así como en la Universidad de Munich. Fue ordenado
sacerdote el 29 de junio de 1951. Continuó sus estudios,
de 1951 a 1952.
Miembro
de la Facultad de la Escuela Superior de Filosofía
y Teología, en Freising, de 1952 a 1959; en la Universidad
de Bonn, de 1959 a 1963; en la Universidad de Munster, de
1963 a 1969; en la Universidad de Tübingen, de 1966
a 1969; en la Universidad de Ratisbona, de 1969 a 1977;
vicepresidente de la Universidad de Ratisbona, de 1969 a
1977; perito, en el Concilio Vaticano II, de 1962 a 1965.
Asimismo, fue miembro de la Comisión Teológica
Internacional, de 1969 a 1977.
Fue
elegido Arzobispo de Münich y Freising, el 24 de marzo
de 1977. Creado Cardenal presbítero, el 27 de junio
de 1977; recibió la birreta roja y el título
de S. Maria Consolatrice al Tiburtino, el 27 de junio de
1977.
Asistió
a la IV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos
del 30 de septiembre al 29 de octubre de 1977 y participó
en el Cónclave del 25 al 26 de agosto de 1978.
En
la Curia Romana era miembro de la Secretaría de Estado;
Sagradas Congregaciones Iglesias Orientales; Culto Divino
y Sacramentos, Obispos, Evangelización de los pueblos;
Educación católica; Pontificio Consejo para
la Unidad de los cristianos, Cultura; y de las Comisiones
para América Latina y Ecclesia Dei.
Recibió
por encargo del Santo Padre, la reflexión del Vía
Crucis durante la Semana Santa de 2005.
PAPA
CONSERVADOR
La
prensa italiana le colocaba a la cabeza de la corriente
conservadora, la más amplia de entre los cardenales
electores, por lo que desde hace unos días contaría
ya con el voto de 50 de los 115 purpurados que han compuesto
el Cónclave. Para la elección se necesitan
dos tercios, un porcentaje al que era muy difícil
que llegase si se tienen en cuenta a sus detractores, los
moderados, que preferirían otro tipo de futuro para
la Iglesia.
Algunos
cardenales apreciaban su cercanía al Papa Juan Pablo
II durante los últimos años y, sobre todo,
la importancia de su dicasterio, el de la Doctrina de la
Fe, ejercido con mano inflexible durante 24 años.
Asimismo, valoraban que fuera un gran conocedor de la Curia
Romana y de sus mecanismos y un partidario de una reforma
radical en el seno de la Iglesia, como ya afirmó
durante sus reflexiones del Vía Crucis de este mismo
año, cuando se refirió a la "suciedad
dentro de la Iglesia".
Sus
opositores han criticado, precisamente, la inflexibilidad
de Ratzinger. Según los analistas, Ratzinger ha sido
uno de los cardenales que más obstáculos ha
puesto al Papa para su apertura al diálogo entre
las religiones.
Ratzinger
condenó ayer, en la misa que daba inicio al ritual
del Cónclave que debía elegir al nuevo Papa,
la "dictadura del relativismo" que se vive en
estos tiempos, que "no reconoce nada como definitivo
y que deja sólo, como última cosa, al propio
yo con sus deseos".
"Cuántas
corrientes ideológicas, cuántos modas del
pensamientos.
La
pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos
ha sido agitada por estas olas, que van de un extremo a
otro, desde el marxismo, al liberalismo, pasando por el
libertinaje, al colectivismo, al individualismo radical,
desde el ateísmo al un vago misticismo religioso",
dijo Ratzinger en la misa celebrada en latín en la
basílica de San Pedro.
Para
Ratzinger, "cada día nacen nuevas sectas y sucede
lo que dice San Pablo sobre el engaño de los hombres,
sobre la astucia para engañarles". "Tener
una fe clara, según el credo de la Iglesia, a veces
es etiquetado como fundamentalismo. Mientras que el relativismo,
es decir, dejarse llevar de un lado otro por cualquier forma
de doctrina, aparece la única manera de comportarse
en la actualidad", añadió.
Ratzinger
definió el momento actual "como la hora de gran
responsabilidad de la Iglesia católica" y pidió
"que después del gran don de Juan Pablo II,
se nos done un nuevo pastor que nos guíe al conocimiento
de Cristo, a su amor y a la verdadera alegría". |