Deux Kratos: Pantheon
Cuarto acto: Competencia y talento
Había pasado incontables horas haciendo lo mismo. Sacó una flecha, tensó el arco y apuntó, dando en el centro del blanco por enésima vez. Cada tiro estaba volviéndose perfecto, acertando en el mismo lugar.
-Estás mejorando mucho, Reika - dijo Ryo al ver el resultado de las habilidades de su amiga.
-Mira esto - se volteó y apuntó de espaldas, dando de nuevo en el centro.
-En verdad ser una reencarnación mitológica es una gran ventaja.
-Será mejor que te midas, Reika. Sabes que sería muy sospechoso si se sabe que mejoraste de la noche a la mañana - le indicó Kenji.
-Aguafiestas... - murmuró su hermana, ésta vez acertando con los ojos vendados.
-Anda, Kenji. Al menos que la haga para el torneo de arquería - le dijo Ryo.
-Sabes que llamaremos mucho la atención - Kenji también cogió el arco e interceptó la flecha de su hermana con la suya - Ponme atención cuando te hablo.
-Pero si ya sé... Es que no hay chiste... Ni siquiera sé cómo lo hago. Simplemente sale - volvió a disparar - Además también estás presumiendo. Lograste interceptar mi flecha y me hablas de no presumir, Kenji.
-¡Esto es completamente diferente y tú lo sabes! ¿Sí o no, Ryo?
Los dos gemelos miraron al muchacho de lentes para que fallara a favor de alguno. El joven Tenryo se encogió de hombros y trató de evitar el tema, ya que no sabía si quería la cara de disgusto de Kenji o la temida Ley del Hielo de Reika.
En ese momento, Reika trató de darle de nuevo a su blanco, pero Kenji le dio una palmada en la espalda y terminó desviando la flecha hacia un árbol, la cual casi le cayó a una recién llegada Lina.
-Y yo que vengo con buenas noticias - sacó la flecha con una mano y la tiró hacia el blanco, encajando con las demás flechas de Reika.
-¿Cómo hiciste eso? - preguntó Kenji - ¿Acaso Perséfone está...? - los tres adolescentes estaban temiendo que Lina estuviera poseída por la diosa nuevamente.
-No... Y eso es justamente de lo que vengo a hablarles.
Afortunadamente, los domingos no iba nadie al patio de entrenamiento de la escuela. Los tres estaban sentados en las gradas, escuchando con atención lo que había descubierto Lina.
-Después de lo que ocurrió ese día, he pensado que podríamos empezar con entrenamientos para que puedan usar mejor sus habilidades. Así no estarán expuestos a cualquier ataque de otro dios que pueda despertar - les comunicó la joven, pero al no recibir respuesta, se fijó en la expresión de los gemelos, petrificada completamente.
-¿Qué les pasa a estos dos? - preguntó Ryo.
-Siempre pasa desde que somos niños - suspiró Lina - A penas menciono la palabra “entrenamiento” se asustan como un par de conejos en la pradera.
-Uy, qué calor que hace - Reika trató de cambiar el tema.
-Sí, creo que deberíamos ir por unas sodas - le siguió Kenji.
-Yo voy por ellas - Reika se levantó de su asiento y se fue corriendo.
-Espera. Te ayudo a cargarlas - su hermano también terminó dándose a la fuga.
Lina los miró extrañada, mientras que Ryo les siguió.
-Siempre me hacen lo mismo... - murmuró enfadada, con una gran vena en la cabeza.
Ryo por fin alcanzó a los dos hermanos, quienes seguían caminando hacia la puerta.
-¿Ahora qué pasó? - preguntó el muchacho de lentes.
-No conoces a Lina. Es la entrenadora más estricta del hemisferio - respondió Reika.
-Aún recuerdo lo que pasó la última vez que nos quiso ayudar para la maratón de la escuela en cuarto de primaria - le recordó Kenji.
-Los músculos me dolieron por más de dos semanas... No podía ni subir la rampa de incapacitados - comentó su hermana.
-Bueno... Es estricta, pero es necesario. Lina tiene razón en algo, podrían atacarlos en cualquier momento - le trató de disuadir Ryo - Además... No creo que ella sea tan mala como dicen...
-Eso es para que veas lo mucho que te falta conocer sobre esta familia, Ryo - contestaron a la vez.
Sakura llegó en bicicleta a la puerta de la escuela. En cuanto les divisó, fue hacia ellos.
-Hola, Takatsuki - le saludó Kenji.
-Kenji-senpai... - Sakura se bajó de su bicicleta y sacó un gran paquete que estaba atado a ella - Mi papá se lo envió. Dice que también hay algo para su hermana, Kenji-senpai.
-¿Para qué nos lo enviaría? - preguntó Reika.
-No lo sé... Creo que también adjuntó algo. La carta también está dentro de la caja - respondió la menor del grupo.
Lina llegó y vio a la chica de la bicicleta. La miró con algo de sospecha, pero decidió cerciorarse después.
-Ah, ella es Lina, Takatsuki. Es nuestra prima - le presentó Kenji.
-Ella también es reencarnación - le dijo Reika, señalando a su prima.
-¿Por qué le dijeron a ella sobre esto? - les miró severa la reencarnación de Perséfone.
-No hay problema, Lina. Ella ya lo sabe todo. Es que su padre es Hefesto - explicó Ryo.
La mayor de los Okubo volvió a revisar a la chica con la mirada. Ahora ya estaba segura de por qué ella despedía una presencia tan familiar. Sakura notó cómo le miraba la joven, pero decidió tratar de ignorarlo para no molestar a Kenji o a Reika.
-Yo... Tengo que irme... - todavía nerviosa, la muchacha subió a su bicicleta y se fue a toda prisa.
-Tenías que asustarla, Lina - le regañó Reika a su prima.
-Simplemente la revisaba... Lo que pasa es que es obvio que me dé curiosidad si se trata de la hija mortal de un dios.
-¡Pero no es razón para estar rebuscándola de esa manera tan rara!
Mientras ambas primas seguían discutiendo, Kenji y Ryo ya se habían adelantado hacia la casa del segundo.
-¿Entonces ya tienes decidido qué haremos para la salida de primavera? - le preguntó Ryo.
-Sólo lo de siempre. Nos reuniremos con los demás y organizaremos un picnic en el parque. Ya hasta tengo la lista de lo que prepararé para esa ocasión.
-Claro... Eso sólo si Reika logra ganar el campeonato.
-Por otra parte le haría muy bien el perder - sonrió de lado.
-Pero sabes el temperamento que tiene tu hermana. No le va a chocar muy bien si no obtiene un trofeo este año.
-Por eso mismo. Ahora que es un ser superior, no quiero que se le suban los humos. Y ya te lo expliqué antes, llamaremos mucho la atención si revela sus nuevas habilidades. Es buena arquera, pero nunca había obtenido tal destreza antes.
-Es verdad... Pero si sigue desarrollando sus habilidades, al menos tendrá oportunidad de hacerles frente a los dioses que van a atacarla.
-Nadie me está entendiendo... - gruñó al comprobar que Ryo tampoco captaba el mensaje.
* * *
A la mañana siguiente, Ryo, Kenji y Reika se encontraban en el salón de clases de los muchachos de 2do de preparatoria, mientras algunos muchachos del salón iban llegando.
-Tienes que ganar, Okubo - le dijo un muchacho a Reika.
-Este viernes el campeonato es tuyo, Reika - le dijo otra chica.
-Destrózala con el arco, Okubo - le animó otro muchacho.
La joven arquera aceptaba los cumplidos y ánimos con falsa modestia. Ryo y Kenji sólo rodaron los ojos ante el crecimiento de ego de la chica del trío.
-Creo que ya entendí a qué te referías - le susurró el chico de lentes a su amigo.
-Lo sé... Tiene el ego de papá...
Reika seguía atendiendo a sus alabanzas y vítores de sus compañeros de clase. Al aburrirse de aquel espectáculo, Ryo decidió hacer algo productivo antes de que comenzaran las clases. Conectó su laptop a Internet y comenzó a revisar, siendo observado por Kenji.
-Reika... - le llamó Ryo a su mejor amiga.
-¿Ahora qué? - respondió.
-Creo que no te va a gustar esto - le secundó Kenji.
La gemela del joven de ojos verdes se fijó en los datos que aparecían en pantalla. La escuela rival tenía a una gran atleta muy popular, Maaya Shikura. Era estudiante de 1ro de Preparatoria, capitana de los equipos de basketball, voleyball, soccer femenino, artes marciales y arquería. Su marca en tiros era 97/100, empatando en puntajes con la misma Reika.
-Va a ser un hueso duro de roer - comentó Kenji, sonriendo malévolamente.
-No hay reto a lo que no pueda derrotar la gran campeona en todas las artes de esta escuela - contestó con falsa altanería.
-¿Por qué estás hablando en tercera persona? Ah, no. Creo que te referías a alguien más - bromeó Ryo, chocando palmas con Kenji.
-Ja ja - contestó con una risa irónica - Vas a ver que le puedo ganar a Maaya “Señorita As en Deportes” Shikura. Eso bajo el juramento de honor de triple seguridad que tenemos.
-¿Qué gano? - le preguntó su mejor amigo.
-A ver... Si Maaya Shikura gana el campeonato, podrás elegir lo que cantaré para el picnic de primavera frente a todos.
-Y si tú ganas, entonces yo usaré “ese” sombrero nuevamente durante todo el picnic - sonrió confiado.
Kenji miró a Ryo con asombro ante la valentía de su amigo. El sombrero al que Ryo se refería era uno que Reika le hizo en segundo de primaria para la obra escolar, en la que Ryo tuvo que disfrazarse de abeja melífera.
Ambos estrecharon las manos para fijar su apuesta. Kenji quedaría como testigo para asegurarse de que el pacto había sido sellado debidamente entre ambos. Llegó el profesor y todos regresaron a sus lugares.
«Vas a perder Ryo. Y yo ganaré en tres cosas: El campeonato, a Maaya Shikura y la pequeña apuesta.» sonrió Reika con malicia.
«Creo que esto le servirá de lección» Ryo abrió el documento para continuar los apuntes en su computadora.
«Estos dos no tienen remedio» pensó Kenji.
* * *
A la hora de la salida, uno de los chicos se acercó al grupo de los gemelos. Aoshi Yamaki era del mismo salón de ellos: alto (pero no tanto como Ryo), cabello castaño algo crecido, piel tono canela y ojos plateados muy expresivos. El muchacho era del tipo player, debido a que era uno de los más populares de preparatoria. Aún así, él se llevaba muy bien con el trío, considerados los “excéntricos” del grado. Aoshi se colgó de los hombros de Kenji y Ryo, con los ánimos de siempre.
-Hey, chicos - les saludó el chico, que iba tras ellos con su maletín y la guitarra a la espalda.
-Hola, Aoshi - le saludaron los tres.
-¿Ya tienen planeado lo del picnic? Tengo entendido que vamos a ir nosotros cuatro, Nakano y Amemiya.
-Sí, y aún hay cupos. Eso me recuerda que estás obligado a ir al torneo el viernes - le recordó Reika - Estás a punto de ver mi coronación.
-Pues yo apostaría todo mi dinero a Shikura, Reika. - Aoshi hablaba como si la conociera, pero lo ignoraron al pensar que era parte de su forma de expresarse.
-Pesimista. Entonces yo iría ahorrando a partir de hoy si fuera tú.
Aoshi sonrió de lado al escucharla presumir tan altaneramente.
-Yo que tú, me pondría mucho hielo.
-¿Y eso?
-Es para que se te baje esa gran hinchazón en tu “modesta” autoestima.
Ryo y Kenji rieron por lo bajo, mientras Reika ignoraba el comentario irónico de su amigo.
-El burro hablando de orejas.
-Para que veas que estas orejas las uso bien, en especial si empiezo a escuchar delirios de grandeza cerca.
Reika no entendió la indirecta, pero los otros dos muchachos la captaron perfectamente. Sabían que pronto aprendería la lección de una manera muy dura.
* * *
Kenji y Ryo se adelantaron hacia la casa, mientras Reika iba al templo para leer su fortuna. Se paró frente al altar y se preparó para rezar. Estaba sola en el lugar a excepción de una recién llegada. La chica era un poco más alta que ella, larga melena roja, ojos del mismo tono y llevaba el uniforme de otra escuela: uniforme rojo oscuro de marinero y una falda algo corta, con medias altas oscuras.
Reika vio por un momento a la chica, quien rezaba con seriedad. Por un momento decidió imitarla, ya que parecía ponerle más seriedad al asunto. Ella de repente estaría preocupada en cosas más importantes, mientras que Reika estuvo tomando a la ligera por lo que rezaba ella.
Cuando Reika terminó, fue hacia la parada del bus, encontrándose de nuevo con la misma pelirroja. Pensó que podría ser coincidencia, así que siguieron cada cual por su lado, tomando la misma ruta.
Coincidentemente, las dos bajaron frente a una pequeña bodega. Reika tenía que comprar las cosas para la cena, así que supuso que la chica también compraría ahí. Entonces se sorprendió al ver que ella se colocaba un delantal y empezaba a trabajar ahí.
Recogió cosas simples como ramen, verduras y arroz. La misma chica fue revisando las cosas y fue anotando los precios. En el instante en el que Reika iba a pagarle, un grupo de asaltantes entran a la bodega y comienzan a exigir dinero y cosas por el estilo.
Reika suspiró aburrida y dijo:
-Si no son los dioses, son ladrones comunes y corrientes - se dispuso a darles su merecido, pero es interrumpida cuando la chica que atendía la caja salió al frente.
-¡¿Quieren robar?! ¡Háganlo en otro lado! - les gritó la pelirroja - ¡Pero si se meten en mi tienda y en mi casa están acabados!
Cometieron el grave error de subestimar a la muchacha, ya que ella logró dominar al primer ladrón con movimientos fáciles. Al ver que su oponente se disponía a efectuar un ataque directo, la muchacha logró hacer una barrida y tirarlo al suelo, para luego rematarlo con un golpe de rodilla en el abdomen. El socio del vencido trató de acertarle un disparo a la chica, pero si subestimar a Maaya fue un error, le costó más olvidar la presencia de Reika. La chica rubia cogió su arco y le disparó una flecha. Como su intención no era matar al ladrón, la flecha cayó hacia un lado, lo cual fue suficiente para distraer al bandido y darle oportunidad a Reika para golpearlo.
Después de que la policía se llevara a los asaltantes, ambas muchachas estaban sentadas en el suelo de la tienda.
-Gracias por intervenir. Seguro que el otro sujeto me hubiera matado mientras me distraía - le dijo la muchacha.
-No fue nada. Estaba ahí...
-No puedo dejar que alguien me haga algo o no podría trabajar. Mi papá y mis hermanos dependen de mí.
-¿Dependen de ti?
-Sí. Es que mi madre murió cuando dio a luz a mi último hermanito. Desde entonces trato de ayudar a papá en la tienda. Yo atiendo en las tardes mientras él trabaja medio tiempo como guía turístico.
-Sé por lo que pasas. Mis padres también fallecieron cuando mi hermano y yo éramos pequeños, pero no tuvimos que trabajar porque mis parientes se encargaron de mandarnos dinero. Pero sí sé lo que es extrañarlos...
-Increíble que esté hablando contigo de esto... Con las justas nos conocemos unos minutos...
-Entonces podemos presentarnos. Yo soy Okubo, Reika. Soy de 2do de Preparatoria, Escuela Hokubei.
-Shikura, Maaya. 1ro de Preparatoria de la Preparatoria Nagumo.
-¡¿Qué dices?! ¡¿Tú eres Maaya Shikura?! - al escuchar su nombre, Reika se dio cuenta que ella era su rival en la competencia del viernes.
-¿Qué hay con eso? - preguntó extrañada.
Reika la miró con algo de disgusto. No podía darse el lujo de llevarse bien con su competencia antes de la prueba. Por otra parte, no podía evitar sentirse intimidada debido a la demostración que hiciera la chica de sus habilidades físicas.
Entonces un hombre entró a la tienda. Era alto, algo joven para la edad que realmente tenía, de cabello rojo oscuro corto y ojos marrones. Al ver a Maaya, fue corriendo hacia ella y la abrazó.
-Estás bien. Me enteré de lo que pasó por lo que me dijeron los vecinos al llegar. Nunca hagas que me preocupe así.
-Papá... Estoy bien. No robaron nada y no me pasó nada - le trató de calmar Maaya.
-Entonces no tengo por qué seguir así - rió y le dio una palmada en la espalda - ¿Qué quieres para cenar?
-¿Acaso no recuerdas que hoy me tocaba hacer la cena?
-Si defendiste la tienda a capa y espada es lo menos que te puedo dar por recompensa - entonces se percató de la presencia de Reika - ¿Ella es amiga tuya?
-Apenas nos conocimos - se limitó a responder Reika.
-Pero ayudaste a defender la tienda, y tuviste que estar envuelta en todo este lío. Al menos quédate a cenar.
-Pero se hace tarde y...
-Vamos. Es lo menos que puedo hacer.
* * *
-... Y por eso no puedo salir. Le dije que iba a la casa, pero el señor no dejó de insistir - le contó Reika por teléfono público a su hermano.
-De todos modos ya no era tan necesario que compraras. Ryo y yo al final fuimos a su casa para la cena.
-¿Qué? ¿Se fueron los dos a comer? Malos...
-Estabas tan ocupada con el asunto de tu preparación para el viernes que no quisimos interrumpirte.
-Pues sí. Pero eres un mal hermano, Kenji.
-Bah... ¿Quién te entiende? - bufó ya acostumbrado a los regaños de Reika - Como vas a regresar tarde, que no te extrañe encontrar a Ryo durmiendo en mi cuarto.
-¿Los dos solos? - preguntó en broma.
-¡No seas tonta y malpensada! - refutó completamente sonrojado - Sabes que Ryo se va a quedar aquí mientras sus padres estén en viaje de negocios.
-Ya sé. Ya sé. No sabes aguantar las bromas... Aunque no me opongo a que tú y él...
-¡Reika! - le regañó su gemelo por la línea telefónica.
-Sabes que bromeo. Estaré regresando después.
Al colgar el teléfono, regresó a la mesa. Además de ellas dos y el padre de Maaya, habían tres niños de 12, 8 y 6 años, que se llamaban Kyo, Yuuhi y Suguru, respectivamente. Los tres niños eran algo parecidos en carácter a su papá, por lo que no paraban de hablar y bromear durante la cena. Reika veía cómo era esa cena familiar. Era muy parecido a las cenas con Kenji, ocasionalmente acompañados por Ryo. Debía suponer que Maaya era como la figura materna de la casa, debido a que ella era la única mujer y se ocupaba de las cosas que el papá ya no podía manejar. Era raro y a la vez bonito estar en un ambiente así. Pero aún así no iba a olvidarse de que Maaya Shikura aún era su rival y debía derrotarla para tener el título de mejor arquera.
-... Entonces eso fue lo que pasó - terminó de contar Suguru.
-Pues se lo merecía. Es obvio que él comenzó - le secundó Kyo.
-Ustedes siempre haciendo escándalo por nada - comentó Yuuhi, queriendo verse como el más maduro de los tres.
-No es escándalo. Es que yo debía ganarle - insistió el más pequeño de los tres.
Maaya continuaba comiendo en silencio mientras los cuatro hombres de la casa seguían riendo y discutiendo entre comidas.
* * *
Como ya era algo tarde, Maaya acompañó a Reika al paradero para que tomara el bus. Mientras esperaban, la pelirroja notó que la otra chica no dejaba de mirarla con seriedad.
-Has estado así desde que nos presentamos ¿Te sucede algo? - le preguntó Maaya.
-Pues que acabo de comer con el enemigo.
-¿Disculpa?
-Se supone que no debías caerme bien todavía. Tú y yo vamos a enfrentarnos en el torneo de arquería este viernes y debía aplastarte sin dudarlo. Ahora ni siquiera podré darte el apretón de manos sin hacer una mueca.
-Así que tú eres la arquera de Hokubei... Me habían comentado de ti - aún seguía con seriedad - Yo sé que no me tendrás consideración alguna, por eso tampoco vacilaré. Tengo que ganar a como dé lugar. Si no mantengo título como deportista titular, la escuela no mantendrá mi beca completa y eso afrontaría otro gasto para papá. Pero no te confundas. No lo digo por querer tu lástima ni la necesito. Te lo digo porque así sabrás mis razones ¿Y cuáles son las tuyas?
-¿Cómo que cuales? - Reika se tornó pensativa, ya que no se había hecho la misma pregunta antes, pero luego se volvió a su actitud altanera y proclamó - Está claro que para derrotarte y ganar. Ganar es lo más importante y así quedaré como la mejor ante mi hermano y ante todos.
-¿Eso es todo?
Reika no le respondió. Le parecía extraño que le siguiera exigiendo más respuestas.
-Tus razones son para satisfacer tu propio ego. Hablaremos cuando tengas una verdadera razón. Ese es tu autobús.
El vehículo se detuvo frente al paradero y abrió la puerta. Reika y Maaya se miraron en silencio y cada una fue por su lado.
«¡¿Quién se ha creído que es?!» renegó la chica de ojos verdes «Yo tengo mis razones y ella las suyas. Serán nobles y todo lo que quiera, pero mis motivos son tan importantes para mí como ella valora los suyos»
* * *
En la mansión de Hanajima, ambos dioses estaban tomando té en la sala. Como de costumbre, la palabra la tenía MArla, ya que Poseidón hablaba casi nada. Sabía que callarla era malgastar el aliento, ya que esa mujer nunca se detenía. Por fin interrumpieron la charla al ver que el mayordomo entró.
-¿Qué sucede? - le preguntó el frío CEO de Corporación Hanajima.
-Lo busca una dama - le respondió el empleado.
-¿Tiene algún asunto importante?
-No lo sé. Pero dijo llamarse “Ceres”
Al escucharla, Hestia y Poseidón la reconocieron y le ordenaron dejarla pasar. Era una mujer italiana de la edad de Hestia, cabello largo de tono púrpura y ojos verde oscuro; pero los dos sabían que ella era realmente Démeter, diosa de la vegetación.
-Démeter, linda ¿Qué te trae por aquí? - le preguntó la sonriente diosa del hogar.
-Vine a ver porqué no acabaron con Apolo y Ártemis hace tiempo. Y recuerda que prefiero que me llamen Ceres.
-Tu nombre romano... - murmuró Hanajima - El asunto de Apolo y Artemisa ya no nos concierne. Si tienes algún problema con eso, será mejor que lo olvides.
-Ustedes no tienen remedio... - estaba algo molesta.
-¿Tú por qué no te encargas de ellos? Aún no despiertan sus poderes totalmente y supongo que tú ya tienes los tuyos en funcionamiento - intervino Marla.
-¿Sólo viniste a reclamarnos? - el dios del mar aún seguía cruzado de brazos en el sillón.
-Sí... Además de preguntarles por Hera. Supe que ella se comunicó con ustedes - dijo Ceres.
-Sigue en Alemania - le respondió Hanajima - Y será mejor así si decide quedarse allá.
-No me digas que piensas hacer alguna alianza con ella - sonrió Marla.
-No tengo por qué responderte ¿Tienen su ubicación o no?
Marla abrió su bolso y sacó de ahí una carta. Era la misma que le envío, indicándole ir donde Hanajima.
-Tiene demás cosas de ella, pero entre tantas palabras ofensivas encontré su número telefónico y la dirección está en el sobre... - le dio el sobre de papel - Como si fuera a llamarle...
Ceres recibió la carta y la guardó. Les lanzó una expresión malhumorada y se marchó.
-No va a hacerlo - comentó Hestia con una sonrisa - O ellos la convencerán o terminarán derrotándola.
-Ella no va tras los dos.
-¿Ah no? ¿Entonces por quién?
* * *
Llegó el día viernes y en la escuela se estaba preparándolo todo como si fuera un festival. Había un gran grupo de muchachos que usaban cintas con el nombre de Reika y una gran bandera de la escuela.
Reika, Ryo, Kenji y Aoshi veían los puestos que se levantaban en el patio de la escuela. Cuando habían torneos, se cancelaban las clases a partir de las 11.00 am para que todos puedan ver las actividades. Después se encontraron con Sakura, con quien continuaron el paseo.
-Dentro de una hora comienza el torneo ¿Nerviosa, Reika? - le preguntó Aoshi.
-¿Nerviosa? No me hagas reír - respondió la arquera - Reika Okubo está a solo una hora de la victoria.
-No creo que deba confiarse mucho, Reika-sempai - comentó Sakura.
-Y creíamos que esa actitud se te iba a esfumar en tres días - comentó Ryo.
-Ya sabes que así es ella - dijo Kenji - Desde tiempos mitológicos conserva ese carácter.
-¿Tiempos mitológicos? - preguntó Aoshi.
-Es una analogía - se apresuró a contestar el de lentes.
Siguieron recorriendo los puestos, viendo de casualidad a Maaya, quien pasaba por ahí. Aoshi la llamó apenas le reconoció, lo cual hizo suponer a Reika que él ya la conocía.
-Esperaba encontrarte aquí - el joven de cabello castaño la sorprendió por la espalda, por lo que recibió un golpe de la chica.
-¡Eres un idiota, Aoshi Yamaki! ¡Tú no cambias en nada! - le gritó la pelirroja.
-Y sigues igual de explosiva, Shikura - rió burlón.
Los demás se acercaron, aunque Reika seguía siendo indiferente con ella.
-¿Ustedes ya se conocían? - les preguntó Kenji a los dos.
-¿Olvidé mencionarlo? - Aoshi la presentó - Ella es Maaya Shikura. Ellos son Kenji y Reika Okubo y Ryo Tenryo. Ah, y la chica de secundaria es Sakura Takatsuki, amiga de Kenji. Maaya y yo estudiábamos en Nagumo, pero me cambié aquí.
-Nos conocimos porque él vomitó en mi gorra la primera vez que entré a la escuela en primaria - contó Maaya.
-Ya te dije que fue por accidente... Te quise advertir antes de que te la pusieras - intervino Aoshi.
-¡Pero quién te manda a que sea justo en mi gorra!
Mientras los dos discutían, Kenji pudo notar que Reika se había puesto muy seria de repente. Él juraba que en ese momento su hermana se pondría a presumir de lo que haría una vez que derrotara a Maaya.
-Shikura... - le llamó la chica de cabello corto, lo cual hizo que la pelirroja deje de discutir con Aoshi. Después sonrió con decisión - Que gane la mejor.
Ryo, Aoshi y Kenji se quedaron boquiabiertos al ver que ella estaba actuando fuera de lo normal. Maaya asintió y le devolvió el gesto.
-Sí. Así será - respondió.
* * *
Durante la competencia, el marcador iba empatado. Ambas chicas tenían el mismo puntaje y los tiros eran perfectos. Los tres chicos observaban desde las gradas. Kenji estaba especialmente sorprendido de Reika, ya que estaba haciendo caso y estaba moderándose en el uso de sus habilidades.
«Ahora lo entiendo. No debo ganar para probar que soy la mejor y que como diosa tengo que serlo. Se trata de divertirme y enfrentarme a alguien tan buena como Maaya» acertó otro blanco.
-Sólo un tiro más y Shikura podría ganarle a Reika - dijo Aoshi.
-Pero ambas tienen posibilidades. Si no le da al área roja, Reika habrá ganado - comentó Ryo, aún pendiente de las estadísticas.
-Pues ninguna va a ganar - dijo Kenji, aún mirando.
-¿Cómo sabes que eso pasará? - le preguntó Aoshi - ¿Acaso te crees adivino?
-Sólo lo sé - contestó aún distraído. No por nada era el dios de la profecía.
-¿En verdad lo cree, Kenji-sempai? - le preguntó Sakura.
-Pues... Es una corazonada con 98% de aciertos.
-¿Y qué hay del otro 2%? - preguntó la menor.
-Soy profeta, no significa que sea una galleta de la fortuna - respondió riendo.
Sus poderes reaccionaron al sentir una presencia, y enseguida obtuvo una visión de lo que estaba a punto de pasar. Kenji se levantó agitado y trató de ir corriendo hacia su hermana. Ryo y Aoshi le siguieron todavía confundidos, mientras Sakura observaba confundida desde las gradas.
En el momento en el que Maaya iba a lanzar, un fuerte temblor se hizo presente. La gente se alarmó y fueron hacia las zonas abiertas de la escuela. En medio de la confusión, nadie notó que los arbustos lanzaron ramas y jalaron a Maaya y Reika hacia algún rincón desconocido. Kenji, Ryo y Aoshi llegaron donde estaban las chicas, pero no hallaron nada.