Deux Kratos: Pantheon
Quinto acto: Competencia y talento
En el momento en el que Maaya iba a lanzar, un fuerte temblor se hizo presente. La gente se alarmó y fueron hacia las zonas abiertas de la escuela. En medio de la confusión, nadie notó que los arbustos lanzaron ramas y jalaron a Maaya y Reika hacia algún rincón desconocido. Kenji, Ryo y Aoshi llegaron donde estaban las chicas, pero no hallaron nada.
-¡¿Adónde fueron?! - exclamó Aoshi, apenas los tres llegaron al centro del patio, donde estuvieron Maaya y Reika antes de desaparecer.
-Estaban aquí - Ryo trató de examinar el lugar para tratar de encontrar algo, pero no había ni una sola pista.
-Debí preverlo... Pero no sé dónde pueden estar - dijo Kenji tratando de recordar su visión.
Sakura se acercó corriendo hacia ellos.
-Kenji-sempai... ¿Qué fue lo que se llevó a Reika-sempai y a Shikura? - le preguntó Sakura.
-¡¿También se llevó a Maaya?! - gritó un preocupado Aoshi - ¡Dime qué fue lo que viste, Takatsuki! ¡Tienes que decírmelo!
-Sólo pude ver que algo las arrastraba, pero no me fijé bien. Todo pasó muy rápido - respondió a duras penas ante la alteración del joven - Cálmese, Yamaki-sempai.
-Arrastrarlas... ¡Eso es! - Ryo trató de ver nuevamente la tierra y se fijó en las huellas y algunas hojas sueltas - Lo que sea que haya sido, aprovechó la confusión para capturarlas.
-¿Pero acaso el “lo que sea que haya sido” sabía que iba a haber un temblor en ese preciso momento? - preguntó el castaño.
-O quizás eso mismo lo ocasionó - murmuró Sakura, atrayendo la atención del chico de cabello bicolor - Kenji-senpai. Va a necesitar lo que mi papá le envió.
-Sí, pero ahora tengo que ir por mi hermana - se le acercó y le susurró al oído - Ve con Ryo a mi casillero y saquen el paquete, Takatsuki. Ryo se sabe la combinación.
A penas Sakura y Ryo se fueron, Kenji estuvo dispuesto a irse, pero se percató de que Aoshi seguía con él.
-No sabes a lo que nos estamos enfrentando. Te lo explicaría, pero no tengo tiempo, Aoshi. Será mejor que vayas con Ryo.
-¿Bromeas? Maaya también fue secuestrada junto con tu hermana. Si vas tú, voy yo - le dijo Yamaki.
Kenji se dio cuenta en ese momento de que a Aoshi aún le gustaba Maaya, pero no era momento para comentar trivialidades. Las chicas eran lo más importante en esos momentos.
* * *
Cuando Reika despertó, se encontró a sí misma en una cueva, atada por raíces a una pared de tierra, con Maaya a su costado.
-¿Hace cuanto que estamos aquí? - preguntó la rubia.
-No lo sé... Pero la pregunta sería dónde estamos y qué hacemos aquí... - respondió Maaya, quien llevaba unos minutos más despierta.
-Eso es porque ustedes son mis prisioneras - respondió una voz femenina.
La mujer apareció frente a ellas, a quien Reika logró reconocer por el aura como Démeter, o Ceres, como ella prefería ser llamada.
-¿Acaso vienes a matarme como todos los demás lo han hecho? - le preguntó Reika.
-¿Matarte? ¿Acaso tengo algún motivo para hacerlo? Tú sólo estás aquí por las circunstancias, muchacha.
Con esa respuesta, Reika se dio cuenta que Ceres aún no sabía que ella era Ártemis. Aún era conveniente mantener su identidad en secreto hasta el momento preciso. Entonces, si no la buscaba a ella ¿Para qué quería a Maaya?
-Tú sabes algo que quiero saber - Ceres se dirigió directamente a la pelirroja, quien seguía atada por las raíces.
-¿Y qué puede ser?
La diosa abofeteó a Maaya y la cogió del cuello.
-¡No te hagas la tonta! ¡Quiero que me digas dónde guardaste la inmortalidad! - le gritó con enojo.
-¿Inmortalidad? ¿De qué habla?
-Inmortalidad... Eso significa que Maaya es... - la mente de Reika comenzó a trabajar, mientras trataba de salir de sus ataduras.
Ceres se alejó un poco de Maaya cuando empezó a sentir unas punzadas en la cabeza, pero éstas pasaron pronto. Reika logró fijarse en esto, pero aún no tenía idea de qué estaba ocurriendo.
* * *
Al entrar más en el pequeño parque que se encontraba detrás de la escuela, Kenji y Aoshi lograron encontrar un gran agujero que conducía a algún tipo de cueva subterránea.
-Creo que deberíamos esperar a que Sakura y Ryo traigan la cosa esa que les dijiste - comentó Aoshi.
-No creo haber hablado tan alto... - comentó Kenji, extrañado al comprobar que Aoshi había podido oír lo que dijera a Sakura en voz apenas audible.
-Pues yo lo pude escuchar... - Aoshi se asomó más al agujero - Olvida lo que dije. Vamos a entrar ahora.
Sabía que Aoshi tenía buen oído, pero no imaginó que fuera así de potente. Después se preocuparía por eso, primero tenían que bajar para rescatar a las chicas.
* * *
-Aún no entiendo por qué fui a aceptar esto - se quejó Ares, quien fuera antes de ser mortal el temible dios de la guerra.
-Porque no puedes soportar que otros sean felices. Siempre fuiste así de envidioso - le respondió Atenea.
-¿Envidioso? Es una palabra amable para lo que en verdad tengo en el estómago - contestó igual de mordaz - ¿Estás segura de que no hay forma de volver al Olimpo?
-Ahora no puedo... Soy tan mortal como los humanos... O debería decir “Como tú” - sonrió con la clara intención de molestarle.
-Tú también eres una tonta por encerrar tus poderes y no guardar una llave. Y te hacías llamar la “Diosa de la Razón”. Creía que tendrías un plan B, pero no...
-Quizás no...
-¿Qué quisiste decir con eso? - la última frase de la diosa de la sabiduría llamó su atención.
-No, nada... Sólo divagaba por un rato...
El hijo de Hera la miró acusadoramente. Sabía que Atenea tenía algo guardado, pero no lograría nada tratando de convencerla. Ella tenía algo que ver con todo lo que habían pasado.
-Ya regreso - dijo Ares.
-¿Adónde vas?
-A correr la discordia... Eris no está ahora para hacer eso - si no podía vengarse, al menos haría que los demás dioses compartieran su rencor hacia los blancos más notorios: Apolo y Artemisa.
* * *
Sakura veía con apuro a Ryo, quien trataba de abrir el candado.
-Apúrese, Tenryo-senpai. Kenji-senpai necesita ese paquete - le dijo Sakura.
-Estoy tratando... - Ryo marcó otro número del candado - ¿Exactamente qué fue lo que le dio tu papá a Kenji?
-Últimamente se la ha pasado en el taller diseñando nuevas cosas. La última vez que lo vi, envió un tridente armable por correo. Creo que éste paquete debe tener algún tipo de arma.
-Pues espero que sea así. No estamos seguros de qué aparecerá ésta vez.
Ryo logró abrir el seguro y sacó el paquete. Rasgaron el papel que lo envolvía y abrieron la caja.
* * *
Al llegar, Aoshi y Kenji vieron que habían más túneles bajo el parque. Las posibilidades de hallar a las chicas eran prácticamente nulas.
-Es por allá - señalaron cada uno a una dirección diferente.
-¡¿De aquí a cuando tú eres el líder?! - le reclamó Aoshi.
-No soy líder ni nada - el chico suspiró, ya que de repente sería un error decirle toda la verdad, pero era necesario y algún día todos lo descubrirían - Verás. Reika y yo somos las reencarnaciones de dos dioses griegos. En realidad soy Apolo y mi hermana es Artemisa, y hemos recobrado nuestras memorias parcialmente. Hay más dioses que tratan de matarnos y todos hemos desarrollado poderes que creíamos dormidos. Por eso puedo saber por dónde se encuentra mi hermana.
Hubo un gran silencio, hasta que Aoshi dijo:
-¿Y qué? Eso no significa que tengas la razón al escoger ese camino ¿Acaso no escuchas la pelea de mujeres por ese túnel?
-Yo no oigo nada...
-¿Ves? Serás dios y todo lo que quieras, pero mi oído nunca me ha fallado. Reconozco la voz de Maaya cuando insulta a alguien - agudizó más sus sentidos - No sabía que esa chica tuviera ese léxico.
-Entonces vamos ya - le apuró Kenji.
Mientras corrían, Kenji trató de ver bien a Aoshi, quien iba delante de él. Era el mismo chico que conocieron cuando la secundaria comenzaba, pero él no se veía diferente. Ninguna persona puede escuchar volúmenes tan bajos o sonidos a larga distancia. Definitivamente era algo muy raro que alguien como Aoshi tuviera tan desarrollada su audición.
Por otra parte, una sonrisa se dibujó en el rostro de Yamaki, pero no era de las acostumbradas, ésta de por sí era algo siniestra.
«Así que era Kenji... Nunca lo imaginé» pensó el muchacho castaño.
* * *
-¡Habla de una buena vez! - le siguió interrogando Ceres - ¡¿Dónde está esa vasija?!
-Te sigo diciendo que no sé de qué me hablas - insistió Maaya.
-Créele. Ella no sabe nada. Ahora es una simple mortal - intervino Reika.
-¿Y quién eres tú para poder hablarme?
-¿Acaso no lo sabías? Creía que eras más inteligente, Ceres.
-No es posible... Artemisa - después de darse cuenta por la forma de hablar de la chica, la otra diosa sonrió - Eso significa que te encontré sin proponérmelo.
-Mira... Esto ya es muy bajo hasta para ti. Como puedes ver, la otra chica es una humana como cualquier otra, así que no tiene caso preguntarle. Aún si fuera quien creo que es, sería una pérdida de tiempo. No recuerda nada y no creo que ella te pueda dar información. Te propongo algo. Déjala ir y te puedes quedar conmigo para vengarte como te venga en gana, pero no le hagas nada. La familia de esta mortal la necesita.
-¿De qué estás hablando, Reika? - preguntó una confundida Maaya.
-Es una larga historia... Te la explicaré luego.
-Me niego... - Ceres la miró - Ella es lo que necesito y le devolveré la memoria a toda costa. Y en cuanto a ti, de todas formas te mataré y luego a Apolo. Sigues igual de habladora.
-Al menos intenté convencerte... No me queda otro remedio.
-¿Y qué vas a hacer?
-Algo que no podría hacer cualquier humana - dicho esto, Reika tomó aire y lanzó un grito muy potente.
Tanto Maaya como Ceres la miraron con caras serias.
-Eso lo puede hacer cualquiera - dijeron ambas a la vez.
En unos segundos, Kenji apareció, seguido por Aoshi, quien seguía quejándose por su dolor de oídos.
-Eres una chillona, Reika - se quejó el recién llegado Yamaki.
-¿Aoshi? ¿Qué haces aquí? - le preguntó Maaya.
-¿Cómo que qué hago aquí? Vine a ayudarte.
-¿Y qué vas a hacer? Tú sólo le estorbas a Okubo.
-¡¿"Estorbas"?! Sigues siendo una ingrata, Roja.
-¡¿A quién le llamas ingrata?! ¡Soy sólo realista!
Otra vez habían vuelto a discutir, mientras Kenji, Ceres y Reika los veían con caras incrédulas.
-¿Cómo es esto? ¿Acaso se olvidaron de que los tengo atrapados? - murmuró Ceres.
-Así son - contestaron los gemelos al mismo tiempo.
-¡Ya basta! Los mataré de una buena vez y después me haré cargo de Atenea - dijo la diosa al impacientarse.
-¿Atenea? ¿Maaya es Atenea? - reaccionó Kenji.
-¿Que yo soy quién? - dijo la pelirroja, más confundida que al principio.
-Pues es una larga historia - dijo Reika, suspirando algo aburrida - A ti te debo explicar eso, hermanito. A Maaya le debo la explicación de quién es la tipa que nos capturó... Y supongo que tú me vas a contar qué hace Aoshi aquí contigo. Ahora... ¿Puedes sacarme de aquí? - le hizo notar nuevamente que ambas seguían atadas a la pared por raíces.
-Ahora todos están juntos aquí... Eso es bueno para mí - dijo Aoshi, estallando luego en carcajadas algo siniestras.
-¿Acaso te volviste loco? - le reclamó Maaya.
-No. Sólo volví a la normalidad - sonrió con malicia, gesto que Kenji y Reika reconocieron - Apolo, Artemisa. Tiempo sin vernos.
-¡¿Aoshi es Ares?! - exclamó Reika - No lo creo...
-Es por eso que podía escuchar tan bien... - reflexionó Kenji al recordar la desarrollada habilidad del recién manifestado Dios de la Guerra - ¿Hace cuanto que estabas consciente?
-No mucho... Sólo unos tres años... - sonrió el castaño - Ahora a lo que iba ¿Qué era? Ah, sí. Primero me encargo de ustedes.
Ceres estaba molestándose al haber sido olvidada en la escena, por lo que atacó primero a Kenji, controlando el movimiento de otras raíces. Sin embargo, Aoshi reaccionó a tiempo y logra detener la raíz con las manos.
-¿Te molesta? Estaba hablándoles a ellos - le dijo Aoshi, todavía con la sonrisa desvergonzada de Ares - Creo que ya no necesitamos tu presencia aquí.
-¡¿Cómo te atreves a hablarme así, Ares?! - cuando Ceres estuvo a punto de lanzarle su mejor ataque, el muchacho logró lanzarle una ráfaga de aire de sus manos y la mandó hacia atrás, dejándola inconsciente.
-Número uno, todavía me llamo Aoshi. Número dos, ellos dos son asunto mío, así que si no te importa, continúa tomando tu siesta.
En cuanto el dios de la guerra se volteó hacia ellos, Kenji se puso a la defensiva, mientras Reika y Maaya seguían sujetadas.
-Aoshi... ¿Sigues siendo tú? - preguntó Maaya. Ella lo sentía muy diferente.
-Claro ¿Quién más iba a ser? El que haya recuperado la memoria, no significa que deje de ser yo. Kenji y Reika lo saben muy bien - se dirigió hacia Kenji - Apolo, hermano. Tenemos una que otra cuenta pendiente.
-Sobre mi cadáver - el muchacho se colocó entre su hermana y él.
-Espera. No te precipites. Pues... Primero iba a decirte que ganaste la apuesta.
-¿A qué viene esto?
-Nada. Pues por ti y por Artemisa, tuve que aceptar los requerimientos. Durante centurias me he puesto a pensar... Tú y ella no tenían la culpa, pero me divirtió mucho echársela a ustedes. La que realmente es la responsable es ella - dijo señalando a Maaya.
-¿Qué tiene que ver Atenea? La apuesta la habíamos formado tú y nosotros dos - preguntó Reika.
-No tienen idea de nada ¿Por qué creen que Atenea sugirió ese paseo al prado? Ella sabía que ustedes no se resistirían a jugar y que, de paso, me pondrían la tonta apuesta.
Hubo un gran abismo silencioso en ese momento. Kenji finalmente intervino y trató de articular la última pregunta.
-¿Por qué pusiste a todos en contra nuestra? - le preguntó el dios de la profecía.
-¿Por qué? Quizás ya no te acuerdas. Después de Atenea ¿Quiénes crees que eran los favoritos de Zeus? Ustedes dos, obviamente. A mí que me partiera uno de sus rayos. Sólo se acordaba de mí si él quería que desatara otra guerra con Esparta.
-Pues ese no era problema nuestro - le contestó Reika - Siempre has sido envidioso. Tampoco fue tan malo venir aquí. Lo que pasa es que ustedes fueron tanto tiempo seres supremos que llegaron a depender de sus poderes. Ni siquiera pudieron ver lo bueno de estas vidas porque mantuvieron la idea de matarnos a mi hermano y a mí como una obsesión enfermiza.
-¿De qué están hablando? - preguntó la pelirroja por enésima vez.
-Yo me encargo - Aoshi se acercó a Maaya y, para asombro de Reika y Kenji, le plantó un beso a la chica.
Shikura trató de resistirse, pero Yamaki era muy persistente. Con el beso, también se transmitieron muchos recuerdos, muchos de ellos despertaron en ella con el solo contacto de otro Ser Divino. Cuando él la soltó, Maaya parecía ser otra.
-Ahora sí... - murmuró Aoshi, pasándose unos dedos por los labios.
-¡Idiota! - le gritó Maaya, soltándose de las raíces y llegando a darle una buena cachetada al dios de la guerra - ¡Eres un cínico!
-Esa es la Atenea a la que conozco - sonrió después de la bofetada.
-¿Entonces ya nos recuerdas como realmente éramos, Maaya... digo... Atenea? - le preguntó Kenji.
-Aún sigo siendo Maaya... Nunca he guardado rencor hacia ustedes...
-Pero... ¿Y lo que Ceres estaba buscando? - le preguntó Reika.
-Lamento decirles que ni yo misma sé dónde está el recipiente de la inmortalidad. Cuando la encerré, me aseguré de mandar esa vasija a algún lugar seguro, sin embargo, su paradero es desconocido, incluso por mí.
-Maldita seas... - se escuchó que Ceres recuperaba el conocimiento - No sabes dónde se encuentra el recipiente... ¡Los odio! ¡Los odio a todos!
Después de mandar a los cuatro hacia atrás con una gran explosión de sus poderes, se dirigió primero hacia Kenji.
-Tú serás el primero en irse, Apolo - la diosa estaba enloquecida de cólera después de haber escuchado lo que dijera Atenea. Eso significaba que su búsqueda había sido en vano.
-¡Kenji! - se escuchó la voz de Ryo, seguido por Sakura. Los dos estaban bajando por el túnel con un arco.
-¡Atrápela, senpai! - le dijo Sakura, lanzándole el arma.
Kenji logró cogerla, pero no tenía flechas.
-¡¿Cómo se la entregan sin flechas?! - reclamó Reika, aún pegada al muro.
-Eso no necesita flechas. Se activa con la sangre - explicó Ryo.
-Sangre... - murmuró Reika - ¡Kenji! ¡Tienes que darle sangre al arma!
-Ahora no puedo - trató de decir, pero Ceres cogió su cuello con las manos.
Para asombro de los demás, quien logra ayudar a Kenji fue Aoshi. Maaya aún seguía inconsciente por el impacto, la cual estaba siendo atendida enseguida por Sakura; mientras tanto, Ryo trataba de soltar a Reika de las raíces.
-¿Qué esperas? Haz lo que te dijeron que hagas - le dijo Aoshi, pero instantáneamente recibe otro golpe de la diosa.
-¿Por qué me ayudas?
-¿Acaso creías que iba a traicionar a uno de mis mejores amigos?
Ese definitivamente era Aoshi. Lo anterior eran reminiscencias de sus recuerdos como Ares, y también porque a Aoshi le gustaba asustar a todos.
No había que perder más tiempo. Con una punta del arco logró hacerse un corte en la palma de la mano. Unas gotas cayeron en el arma, lo cual le dio mayor brillo al metal.
-Dispárela - le gritó Sakura - Las flechas se forman solas.
Kenji no dudó y apuntó hacia Ceres, quien seguía peleando con Aoshi. Una flecha de luz se formó, lo cual golpeó a la diosa y la deja completamente aturdida.
* * *
En el hospital, los seis muchachos seguían en la sala de espera. Ninguno sabía qué decir, en especial Maaya, quien nunca imaginó que recuperaría la memoria.
-Supongo que debemos muchas explicaciones - por fin habló Sakura.
-Yo ya no necesito ninguna... - Maaya aún continuaba sentada - Después de todo lo que pasó... No sé. Me siento estúpida con sólo mencionar algo al respecto.
-Tampoco piensen que quiero matarlos ni algo por el estilo - intervino Aoshi - Ustedes me agradan tanto que ya ni podría hacerlo. Es irónico... Me he encargado de muchos en los campos de batalla y ustedes son los únicos que me quitan las ganas de divertirme.
-Aoshi... - Kenji aún seguía apoyado contra una pared - Somos amigos desde niños ¿Sabes lo que me habría afectado si me hubiera visto obligado a enfrentarme en tu contra?
-Lo sé, lo sé... Es por eso que no puedo hacer nada contra ti. Tampoco soy tan basura. Aunque... Nada me impide ajustar cuentas con Maaya.
-¡No tienes remedio!
-No sabes aceptar las bromas... En verdad sigues igual que hace milenios.
-Estos dos seguirán igual, ahora y siempre - murmuró Reika.
Sus peleas fueron interrumpidas cuando el médico llegó donde ellos. Era el que atendía a Ceres, ya que los chicos la llevaron después de la pelea.
-¿Cómo se encuentra la señora? - preguntó Ryo.
-Está bien... sin embargo, pude hacerle unos análisis de sangre. Consulté con la clínica de su seguro médico y confirmaron lo que vi. La señora tiene una enfermedad terminal muy rara. No vivirá mucho, pero no puedo precisar un tiempo exacto.
-Era por eso que ella deseaba tanto la urna... - murmuró Maaya al comprender por fin lo que quería Ceres.
La noticia dejó perturbados a los seis jóvenes. No sabían cómo reaccionar con tal noticia, y a pesar de que no la conocían, era natural la preocupación hacia otra persona.
-¿Alguno de ustedes es familiar de la señora? - preguntó el doctor.
* * *
Ceres estaba en cama. Aún no podía creer que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Que ni la misma Atenea podría decirle el paradero de la única salvación para ella. Le daba miedo morir de nuevo.
La puerta se abrió, dejando ver a Lina. La muchacha conservaba su misma expresión seria.
-¿Quién eres tú? - le preguntó la diosa de la vegetación.
-Usted no me conoce... pero traigo a alguien que la quiere mucho... - dicho esto, Lina cerró los ojos y se concentró.
En unos instantes, Perséfone se manifestó en su cuerpo mortal. Al reconocer su aura, Ceres pareció derretir su mirada fría.
-Madre... Soy yo... - le dijo la esposa de Hades.
-Perséfone, hija... Estás aquí...
-Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos por última vez...
-¿Tú por qué viniste? ¿Cómo supiste dónde estaba?
-Apolo llamó a la humana y ella me lo comunicó.
-¿Él te llamó?
-Así es... Esos seis chicos aún seguían preocupados por ti.
-Y se tomaron la molestia de traerme a este hospital después de todo lo que pasó... Aún no los entiendo...
Lina se sentó al borde de la cama.
-Madre... Comprendí que mi odio ya no tiene fundamento. Espero que también puedas verlo como lo veo yo...
-Me es imposible aceptarlo...
-¿Pero por qué?
-¡Estoy muriendo! No es lo mismo que las veces anteriores. No puedo morir a esta edad. Dentro de poco, ni siquiera me veré igual... De no ser porque ya no estoy en el Olimpo, no tendría que sufrir una muerte tan horrible. No lo merezco...
-Creo que es parte de la vida...
Se quedaron calladas por unos momentos. Ceres tomó las manos de su hija entre las suyas y miró hacia cualquier punto de la habitación.
-Vida... Lo malo es que en algún momento termina ¿Es que los humanos tienen que vivir siempre con ese temor? He muerto varias veces antes, pero no como lo estoy padeciendo ahora...
-Supongo que así es... Lo bueno es que uno puede olvidar aquello si ha llevado una buena vida. Espero que puedas aprovechar el tiempo que te queda. Ojalá las Parcas te prolonguen el tiempo, madre.
-Tú no hablabas así... Suenas mucho a ellos dos - claramente ella se refería a Kenji y Reika.
-He intentado odiarlos nuevamente... Ya veo porqué esta mortal los quiere mucho...
-Lo peor de todo es que esas palabras en verdad me convencieron... - dejó caer sus brazos y, con los ojos cerrados dijo - Cuídate mucho. Ten cuidado con Hera.
Perséfone comprendió que el momento era ese. La dejó y se retiró llorando silenciosamente.
* * *
-Esa mujer no es la madre de tu prima ¿Entonces por qué la llamaste? - le preguntó Aoshi.
-Biológicamente y en esta vida no. Pero Lina tiene a la diosa Perséfone en su cuerpo, quien es hija de Démeter en la mitología. Creí que sería lo mejor que ellas hablaran - explicó Kenji.
-Aunque duela, es la única a la que escuchará. Quisiera hacer algo por ella, pero eso no está a nuestro alcance - comentó Reika - Siento que lo único que puedo hacer por Ceres es rezar.
-Aunque haya tratado de matarlos... No puedo evitar sentir lástima por ella - Sakura aún estaba en el sillón.
-Sé a lo que te refieres... - dijo Maaya - Ya he vivido mucho y recién puedo recordarlo. He visto muchas muertes y me apenaba no poder hacer algo por evitarlas... Quizás sí tengo la culpa... Si no hubiera comenzado este juego de bajar a la tierra...
-¿Acaso te empiezas a arrepentir de lo que tienes ahora? - le preguntó Aoshi.
-Yo no...
-Ceres va a morir, pero volverá a nacer en otra vida y podrá rehacerla. Si no hubieras empezado esto, nos quedaríamos allá arriba, pero no sería igual. No te creo si dices que preferirías no haber comenzado este juego donde tantas cosas se mezclaron en tu camino, entre esas cosas, tu padre y tus hermanos.
-Ellos aún me necesitan a su lado, pero nunca me he arrepentido de esto...
-Ojalá los demás dioses puedan aprender que ser humanos no es tan malo. Hay tantas cosas malas como buenas - dijo Ryo - Kenji y Reika son el ejemplo vivo, y supongo que incluso ustedes dos han encontrado algo bueno al estar aquí ¿Cuántas veces nacieron y no entendieron esto?
-Creo que podríamos empezar con nuestras propias vidas... - dijo Sakura - Nosotros también tenemos muchas cosas qué hacer. Hagámoslas entonces.
Lina salió por un momento del cuarto, por lo que los muchachos se acercan a ella.
-¿Cómo se encuentra Démeter? - le preguntó Kenji.
-Ahora está durmiendo... Aquí también se le hará una parte del tratamiento. Pero ustedes tienen que regresar a la escuela. Yo me quedaré con ella - respondió Lina.
-Espero que pueda recuperarse pronto - dijo Sakura.
-Yo también espero lo mismo... pero tú lo dijiste. Tenemos que continuar nosotros - Reika se levantó de su lugar - A propósito... - giró hacia Maaya - Tú y yo aún no hemos terminado nuestro encuentro.
-Espero que no se hayan dado cuenta de nuestra ausencia - Aoshi también se paró - Ya no puedo tener más sanciones.
-Claro... Cinco tardanzas en dos semanas ya es lo suficiente para ti, ¿Verdad? - le encaró Maaya.
-Seguro... Siempre tienes que buscar la manera de fregarme - masculló.
Entonces Ryo pegó con su puño la palma de la otra mano, como si hubiera recordado algo.
-¿Qué sucede ahora, Ryo? - le preguntó Kenji.
-El encuentro entre Shikura y Reika debió terminar en empate. Por lo tanto yo gané porque Reika no le ganó.
-¡Mentira! ¡Tú no ganaste la apuesta porque ella no me ganó!
-No voy a volver a preguntar qué ocurre - suspiró Maaya, aún sin saber de la situación.
-Ni te molestes en hacerlo, Roja - le dijo Aoshi.
-Es cosa de ellos dos - continuó Kenji.
-Sólo espero que vayan a aclarar las cosas... - comentó Sakura - ¿Podemos irnos ya? Tengo que volver al taller.
-Sí. Déjalos que discutan - Kenji y Aoshi atravesaron la recepción y salieron del hospital.