Deux Kratos: Pantheon
Décimo acto: Spots
Kenji despertó en brazos de su hermana, quien lo atendía con los demás desde que cayó inconsciente. Los demás se asomaron con preocupación al ver que el muchacho estaba recobrando el conocimiento.
–¿Qué me pasó? – preguntó a penas abrió los ojos.
–De repente se desmayó, senpai – dijo Sakura.
–Dime que tuviste una visión con un mar tranquilo y sol anaranjado – comentó su hermana con cierto toque de burla.
–Si un depredador con alas es algo apaciguador... – completó Kenji con la ironía. Aún le dolía la cabeza.
–¿Depredador con alas? – preguntaron todos.
Después de que Apolo les diera las descripciones de las visiones borrosas, trataron de hallar algún dato que concordara con aquello.
–Una persona con alas... No puedo pensar en algo así – murmuró Maaya.
–Eso no nos ayudará. Está a punto de perseguir a dos personas inocentes si no podemos evitarlo – terminó Kenji.
–No me gustaría ser alguno de los dos “suertudos” que se encuentren con el chico volador – comentó Aoshi.
* * *
–¿Quién eres tú? – le preguntó Yamato al recién aparecido.
El individuo era, en apariencia, un adolescente. Tenía el cabello blanco, dos alas que salían de su espalda y fríos ojos sin brillo. El muchacho sólo estaba parado frente a ellos con los ojos fijos y los brazos cruzados.
–Espera... Te he visto antes... – dijo Lina – Tu eres uno de los amigos de Kenji. Te llamas Mizuki, ¿No es así?
El chico no respondió. Se quedó mirando a ambos fijamente. Un escalofrío recorrió los nervios de Hades al percibir algo muy extraño en Mizuki.
–¿Qué ocurre, Yamato? – le preguntó Lina.
–Ese sujeto...
–¿Qué sucede con Mizuki? ¿Percibes su aura?
–Ese es el problema. No logro percibir nada. No tiene su conciencia.
Quizás eso explicaría el hecho que se encontrara en medio del parque, cerca de la medianoche. Pero no creían que Mizuki fuera algún tipo de ángel, ya que sus alas eran de plumas negras.
–Morirán aquí mismo – llegó a murmurar Takahashi.
Al pronunciar aquellas palabras, ambos tuvieron que huir cuando el joven emprendió vuelo y fue hacia ellos, mientras concentraba energía en las manos.
* * *
Mientras Kenji y los demás buscaban alguna respuesta, el celular de Aoshi comenzó a timbrar. El castaño contestó.
–¿Diga?
–¡Aoshi! ¡Habla Tetsuo!
–¿Qué ocurre, viejo? ¿Por qué llamas tan tarde?
–Es que pasó algo increíble aquí...
–Bueno... Nosotros también estábamos en medio de algo.
–Aoshi. Necesitamos que vuelvas a trabajar – le llamó Maaya.
–¿Esa es Shikura? – preguntó Akiyama al escuchar la voz de la chica.
–La misma temperamental – respondió Aoshi.
–¡¿A quién llamas temperamental?! – le gritó la reencarnación de Atenea.
–Pásame con ella. Es urgente.
Aoshi, aún sin entender, le pasó el teléfono a Maaya.
–Diga... – respondió la pelirroja. A medida que escuchaba más, el rostro de la diosa de la razón se volvió cada vez más aterrado – ¡¿Que Mizuki qué?!
Ante el grito de Maaya, todos los demás voltearon con preocupación.
* * *
La situación se había vuelto cada vez más complicada. Las energías de Perséfone se habían agotado, al igual que las de Hades. No les quedó más opción que huir corriendo. Terminaron llegando a una alcantarilla y se tuvieron que ocultar ahí.
–Esto es lo más bajo a lo que he podido llegar – renegó la diosa.
–Pero es necesario. Aquí estaremos a salvo mientras recuperamos energía.
–Hades... – Perséfone se sentó sobre una grada de concreto.
–¿Estás muy cansada? – Yamato se sentó a su lado y la hizo recostar su cabeza sobre uno de sus hombros.
–Un poco... – la oscuridad no dejó ver su evidente sonrojo ante el contacto.
–En estos momentos me gustaría poder avisar a Kenji y los demás.
–¿Qué hay de ese aparato que tienen para comunicarse?
–¿Te refieres al celular? – Yamato buscó su teléfono, pero no estaba en su bolsillo. Posiblemente se había caído durante la persecución – No tengo el mío ¿Trataste de usar el de Lina?
–No funciona... – sacó el aparato y le mostró que la batería estaba muerta.
Estaban en graves problemas.
* * *
En cuanto terminaron de hablar por teléfono, Maaya y los demás se dirigieron al departamento de Tetsuo. Kenji tenía la corazonada de que la desaparición de Mizuki tenía algo que ver con lo que podría haberles pasado a Lina y Yamato.
–En cuanto entré, estaba tan asustado que creí que Takahashi había decidido suicidarse – dijo Tetsuo.
–¿Cómo puedes pensar eso? – le regañó Reika.
–Estando asustado y ver que algo así pasó hace que uno imagine lo peor... Además de todo lo que estuvimos hablando los dos... – se excusó Akiyama – Me asomé a la ventana, pero no vi nada abajo. Incluso pude haber pensado que le salieron alas de la espalda y se fue volando.
Al mencionar aquella frase, a los seis muchachos les llegó súbitamente la respuesta. No había forma de que Mizuki desapareciera, a menos que haya volado, como lo había dicho Tetsuo. Kenji había mencionado sobre la visión, que el individuo de las alas negras tenía un aire muy familiar, además de algunos rasgos del peliblanco.
–¿Qué sucede? – preguntó el muchacho de la pañoleta al ver tanto misterio.
Los demás voltearon a mirarlo con extrañeza. Finalmente los cuatro dioses del grupo decidieron que debía estar enterado.
–Oye, Tetsuo... – Aoshi fue hacia él y le puso una mano en el hombro – Será mejor que te sientes.
Mientras Aoshi recitaba un buen palabreo para tratar de preparar a su amigo; Kenji, Reika y Maaya coordinaban la manera de demostrarle en caso de la típica reacción de incredulidad.
–Esto será muy difícil... – murmuró Sakura.
–Sé que Tetsuo sabrá entenderlo... – comentó Ryo – Pero no todos los días descubres que tus amigos más cercanos son dioses griegos.
–Por esa parte entiendo lo que pasa, pero me pregunto qué tendrá que ver Takahashi-sempai con esto...
–Si Kenji cree eso, debe ser verdad...
Los dos interrumpieron su conversación cuando escucharon un fuerte “¡¿Qué cosa?!” y el inconfundible tartamudeo de Tetsuo. Aoshi y Kenji se rascaron la cabeza al no saber cómo sacarle el mutismo a su amigo.
–Es una reacción normal – dijeron los dos mortales del grupo al mismo tiempo.
* * *
Al entrar a la oficina oscura, Hestia encendió la luz y vieron todo desordenado. Habían muchas cosas que habían sido extraídas de los cajones y la ventana abierta.
–Pareciera que llegamos tarde – comentó Takatsuki.
–En fin... No todos los días se obtiene algo... – la diosa del hogar se encogió de hombros.
–O tal vez sí... – Goro recién entró al lugar y se acercó para ver unos papeles que estaban en el piso.
Recogió la foto de Mizuki Takahashi y algunos diagnósticos del médico encargado del mantenimiento del muchacho. Los frascos con las muestras de sangre del joven no se encontraban, a excepción de una mancha roja en el suelo que provenía de un tubo de ensayo roto.
–Esto es interesante... Se parece a alguien que hemos visto antes – comentó Marla – Ya sé. Es uno de los amigos de Apolo.
–Y no sólo eso – la reencarnación de Hefesto se agachó para tocar la sangre en el suelo – Es más que un simple muchacho. Su sangre le delata.
–Vamos... – llegó a pronunciar Poseidón, llevándose consigo los papeles y algo de la sangre impregnada en un pañuelo.
Marla y Katsuya no tuvieron tiempo de preguntar, por lo que tuvieron que ir y seguirle.
* * *
Mizuki ya llevaba tiempo buscando a los dos intrusos. Debía cumplir con el deber que le habían encomendado y sin más demora. En ese momento, el chico de cabellos blancos comenzó a debilitarse y cayó sobre la hierba del parque. Sus ojos volvieron a tener brillo y volvió en sí.
–¿Qué hago aquí? ¿Por qué estoy de nuevo en el parque? – se preguntó en voz baja.
No era la primera vez que pasaba. Así como sufría desmayos sin preverlo, habían algunas noches en las que él despertaba completamente solo en un lugar desconocido.
–Tengo que regresar a casa... – pero cuando intentó echarse sobre su espalda, sintió que algo le estorbaba.
Se palpó asustado la espalda y miró su reflejo en la laguna del parque, para descubrir que un par de alas de plumas negras nacían de su espalda.
–¿Q-qué me pasa? – Mizuki comenzó a temblar al verse tan confundido.
–Es algo propio de ti, Mizuki. No deberías avergonzarte – intervino una voz desde un rincón del parque.
–Doctor Takase... – el joven volteó a verle.
–Antes que preguntes, tienes que tomar tu medicina ¿Recuerdas?
–Sí... es verdad... – nunca le gustó tomarla, pero según su médico, era importante que lo hiciera.
En cuanto ingirió la cápsula, empezó a marearse y cayó inconsciente al suelo.
–Ahora levántate y tráeme a Perséfone y a Hades – ordenó el hombre.
–Sí... – cuando Takahashi se puso de pie, sus ojos parecían apagados nuevamente.
* * *
–¡Mizuki! – le llamó Tetsuo nuevamente.
–¡Lina-san! ¡Yamato-san! – llamó Sakura.
–Hemos recorrido el parque por más de una hora – se quejó Aoshi.
–Nadie pidió que vinieras – le regañó Maaya.
–¡¿Ah, sí?! Yo vengo porque Mizuki es mi amigo y porque Yamato es el que está siendo perseguido. Lo mismo debería preguntarte a ti, roja – le contestó el dios de la guerra.
–A diferencia tuya, yo no sigo quejándome y sigo en esto porque Mizuki me importa mucho – le respondió.
Los dos estuvieron a punto de continuar con la riña, pero Reika se puso en medio de los dos.
–¿Quieren callarse? – dicho esto, Reika señaló hacia Kenji y a Tetsuo.
–Es verdad... Tetsuo aún debe estar impactado por la noticia – comentó Aoshi.
–No sólo eso... se siente culpable por lo que pasó. Él cree que como Mizuki estaba a su cuidado, él debió ponerle más atención... – les explicó Reika, quien hace poco lo había escuchado de Ryo.
–Pero eso no explica lo que le pasa a tu hermano... – señaló Maaya a un taciturno Kenji.
–Ha estado así desde que despertó de la visión. Ni a mí ha querido contármelo. Incluso cortó nuestro lazo – respondió la reencarnación de Artemisa.
Kenji aún no podía decirles sobre lo que sintió. No sólo vio todo lo que ocurriría esa noche. Incluso pudo verlo desde la perspectiva de Mizuki. Había algo muy oculto en la mente del muchacho. Era tan chocante y tan profundo en la mente de Takahashi que no podía decirle a alguien más que no fuera al mismo Mizuki, quien, dicho sea de paso, él mismo ni sabía de aquella verdad.
* * *
Cuando Yamato no percibió presencia alguna en la superficie, ambos jóvenes salieron de la alcantarilla con cautela. Cuando Perséfone iba a salir, Yamato le tendió la mano para ayudarla, cosa que sonroja de sobremanera a la esposa del gobernante del Mundo de los Muertos.
–¿Estás bien? – preguntó el joven castaño
–Es la quinta vez que me preguntas eso – respondió cortante.
–Perdón... Sólo trataba de ser amable...
–Tú perdóname a mí, Yamato. No quería descargarme contigo – dijo.
–Descuida... Ser perseguidos no es algo para lo que uno deba alegrarse, así que tienes derecho a estar enfadada.
–Es que... Has cambiado mucho... – respondió Perséfone.
–En esta vida eres muy distinto... Pero no digo que no me agrade que seas así. Antiguamente eras más parco y callado, Hades. Comprendo que tu memoria no haya regresado completa... Es sólo que... Aún no me acostumbro. Eso es todo.
Yamato sabía que a Hades se le consideraba frío y cruel ¿Acaso él fue así en verdad? No podía saberlo. Había muchas cosas que había olvidado y otras que permanecían en su memoria, incluso aquellos secretos de la familia que hasta él mismo quería olvidar.
–Por el momento yo seguiré así. Aún cuando recupere la memoria, seguiré siendo el Yo de ahora.
–Yamato... – En ese momento Perséfone lo admiró. El cambio le había hecho bien y podría acostumbrarse a la nueva personalidad benévola y alegre de su esposo.
–Alguien viene... – Yamato se puso a la defensiva y se prepearó para una nueva pelea.
Tanto él como Perséfone ya no tenían energía, y si peleaban nuevamente, era muy probable que perdieran frente a su perseguidor.
Alguien saltó hacia los dos y estuvo a punto de pelear con Yamato. Después de un rato, ambos hombres guardaron la compostura.
–Eras tú... – murmuró Yamato, volviendo a acomodarse la ropa.
–Misty me envió... Y es mi trabajo como defensor de Perséfone-sama.
Ignorando a Yamato, se acercó a Perséfone y se inclinó frente a ella.
–Espero que no le haya ocurrido nada... – le dijo el inglés.
–Descuida, Roy... Estoy bien...
–¿Y yo qué? – masculló Yamato, molesto por ser ignorado y por estar él más golpeado que Lina.
En el fondo, Lina sonrió al percibir que había cierta hostilidad naciendo entre Roy y Yamato. Incluso podría decirse que Yamato se estaba poniendo celoso.
Perséfone respiró y trató de recuperar fuerzas. En ese momento pudo servir de algo para encontrar aquello que Misty necesitaba.
Roy escuchó desde atrás que alguien estaba siguiéndoles, también Yamato lo percibió, pero ambos decidieron continuar como si no hubiera ocurrido nada.
* * *
Tanto Kenji, como Reika, percibieron el peligro aproximarse. Kenji tomó a Sakura, Reika y Maaya cogieron a Tetsuo y Aoshi apartó a Ryo. Entonces una porción de energía concentrada impactó en el punto donde ellos se encontraban.
–Senpai... ¿Qué pasó? – preguntó Sakura, aún impactada, sobretodo sonrojada al verse en brazos de Kenji.
–Todo está bien, Takatsuki. Será mejor que vayas a un lugar seguro.
–Hazle caso también, Ryo – le dijo Reika desde lejos.
–Ese es... – Tetsuo miró hacia arriba – ¡Mizuki!
Todos vieron a su amigo, quien tenía una expresión fría en los ojos. Mizuki estaba observándolos desde arriba y se preparaba para lanzar un segundo ataque. Tetsuo y Maaya eran los más impactados por la expresión en los ojos de Mizuki.
–No interfieran... Estoy en medio de mi búsqueda... – murmuró el chico de cabello blanco.
–¡Mizuki! ¡Soy yo! ¡Maaya! ¡Detén esto! – le gritó la pelirroja.
Mizuki no la reconoció. No reconocía a nadie, pero al fijarse en Tetsuo, quien también le gritaba, algo en él pareció reaccionar. Pero alguien invadió su mente nuevamente y controló nuevamente sus acciones.
«Tú me perteneces, Mizuki. Deshazte de esos chiquillos y ven a mí cuando termines» le dijo su controlador.
–No... No puedo atacarles... – murmuró el muchacho.
«No tiene caso que te opongas. Me lo debes todo a mí. Mátalos»
Mizuki no pudo seguir con la lucha y se dispuso a dispararles nuevamente. Cuando Kenji estuvo a punto de huir del ataque, una fuerte visión golpeó su mente. Cuando volvió a ver, podía notar que Mizuki lloraba. Habían fuertes gritos alrededor de él que le repetían “Mátalos”. Pudo sentir que Lina estaba cerca de ahí, y también que ellos buscaban algo.
–¡Quítate de ahí, Kenji! – Aoshi logró apartar a su amigo antes de que la descarga de Mizuki los tocara, pero Kenji seguía inconsciente.
–Esos ataques... Sólo puede ser una persona... – murmuró Reika.
–No entiendo, Reika – Ryo aún no asimilaba bien lo que pasaba – ¿Qué hay con Takahashi?
–Mizuki es Hermes – terminó Maaya.
Lo siguiente que se vio, fue a Mizuki llevándose a Kenji. Los demás estaban inconscientes en el suelo debido a la magnitud del ataque de Mizuki, pero Tetsuo logró ponerse de pie y seguirlos.
* * *
Lina finalmente llegó a la fuente de la energía, la cual se encontraba en el centro de una pileta del parque.
–No pienso entrar ahí y arruinarme la ropa – se quejó al ver el diámetro de la fuente.
–Vaya. Volviste a ser tú, Lina – respondió un burlón Yamato.
–Y tú sigues siendo el mismo idiota de siempre – respondió dándole un golpe en la cabeza.
–Señorita Lina... Hay que extraer la energía de ese punto. Misty la necesita – le recordó Roy.
–Lo sé... Al parecer yo tendré que ir... – se resignó a hacerlo, ya que Yamato no podía al tener menos poder por la batalla.
La joven se quitó los zapatos y las medias y se adentró en la fuente, donde el agua le llegaba arriba de las rodillas.
–Está helada... – se quejó al sentir la temperatura baja en las piernas.
–Entonces será mejor que te apresures – le dijo Yamato – Y pensar que las minifaldas, además de hacer que se te vean bien las piernas, te resultaron convenientes.
–No digas tonterías en estos momentos – le gritó ya a mitad de camino.
Logró llegar al centro y palpó para ubicar el origen de la energía mística que percibían. En la punta de la pileta se sintió más cálido, por lo que supuso que el agujero que contenía esa porción de poder celestial se encontraba ahí. Cuando logró sacarlo, se dispuso a volver.
Entonces Roy y Yamato sintieron que ya iba a atacar. Un dardo salió de entre los arbustos, pero Yamato logró apartar a Lina, aunque los dos terminaron completamente empapados al terminar en el agua. Roy volteó a ver y logró descubrir al sujeto que los seguía.
–Sabíamos que si venía detrás de nosotros, era porque quería recuperar la energía del cielo ¿No es así?
–¿Ustedes sabían que él estaba aquí? – preguntó Lina.
–Creí que ya te habías dado cuenta – le dijo Yamato – Quería que nosotros hiciéramos el trabajo de sacarla de su escondite, ya que sólo un ser superior podía tocarla.
–Lo hemos estado siguiendo durante 6 años, Matsumo Takase – Roy le miró con seriedad – Cree que si posee la energía del reino celestial, podría acercarlo al Olimpo y reclamar el lugar dejado por Zeus.
–Así es... Pero esa idea es mucho más elaborada – dijo el doctor – No necesito convertirme en dios porque descubrí que si puedo controlar a un dios, yo definitivamente soy superior a él.
Los tres repararon en aquel detalle de la frase. Si estaba controlando a un dios, eso significaba que el muchacho de las alas negras era realmente uno de los 12 Olímpicos. Ahora todo tenía sentido: la velocidad de vuelo, los mismos tipos de ataque. No cabía duda de que era Hermes, mensajero de los dioses. No sentían su aura, debido a que el cerebro del muchacho era paralizado por las medicinas que estuvo suministrándole Takase durante tantos años. Lo que no explicaban era la presencia de las alas negras en su espalda.
En ese momento, Mizuki llegó con Kenji en brazos y lo dejó en el suelo.
–¿Para qué trajiste al muchacho? – le preguntó Takase – Te dije que lo mataras.
–Cómo se nota que no sabes nada – rió Yamato
–¡¿A qué te refieres?!
–Ese que ves no es sólo un adolescente como cualquiera. Este muchacho es la reencarnación de Apolo.
Con la información dada por Hades, tanto Roy como Takase quedaron completamente sorprendidos. El guerrero nunca habría imaginado que uno de sus alumnos fuera el mismo Apolo, lo cual confirmó una vez más el instinto de su hermana al enviarlo a Hokubei como profesor.
–Quién lo diría... Parece que después de todo hiciste un buen trabajo, Mizuki – sonrió el hombre – Supe que Hera está muy interesada en él.
–¡Oye, Takahashi! ¡Tienes que despertar! – le gritó Tetsuo, quien recién llegaba.
Roy y Yamato estaban tan sorprendidos como Lina. Tetsuo había estado siguiendo a pie el vuelo de Hermes. Eso de por sí era imposible, debido a que el dios era conocido por ser el más rápido de Olimpo. Era imposible que un simple mortal pudiera darle alcance.
–¡Recuérdame! ¡Hoy hemos hablado de todo en mi casa! ¡Sé que estás confundido o algo así! ¡Si no fuera eso, entonces no sabría explicar cómo es que este loco puede controlarte! – le dijo Akiyama – ¡Tú no te encuentras solo en este mundo! ¡Eso es porque nos tienes a nosotros!
Por las palabras de Tetsuo, el corazón de Mizuki pareció volver a despertar. Al mismo tiempo, Kenji vio lo que ocurría y sonrió satisfecho.
–Eso es... Si dejas tu problema, el control mental que tienen sobre ti se habrá disminuido, Mizuki... Lucha contra él... – dijo el rubio.
–¡No los escuches! ¡Yo soy el único que se ha encargado de ti! ¡Me debes tu vida! ¡Si no fuera por mí, esa enfermedad que posees te habría consumido hace tiempo! – le gritó Takase.
–¡No le diga mentiras! – interrumpió Apolo – Usted sabía que él era Hermes... Es por eso que le indujo su enfermedad y alejó a los padres de Mizuki. Tenía planeado usarlo desde hace años...
Kenji comprendía a la perfección. La última visión que tuvo fue desde la perspectiva de Mizuki cuando tenía 4 años. Después de eso, la memoria del niño había sido borrada por el mismo Takase. Si Tetsuo se quedó boquiabierto, Mizuki pudo reaccionar levemente al escuchar aquello.
–No solo eso – admitió el médico – Incluso me encargué permanentemente de los Takahashi. Serían un estorbo en el futuro y él no necesitaba a nadie más que a mí. En cuanto a las cápsulas que toma, son un nuevo tipo de droga que se activa tiempo después de ser consumida. Puedo controlar su mente y las funciones de su cerebro con mi propia voluntad. Con estas creaciones mías estoy probando que yo ya me he convertido en un ser más poderoso que los dioses.
–Desgraciado... – murmuró un enfadado Tetsuo, sabiendo que Mizuki había sufrido tantos años sin recibir una sola noticia real de ellos.
Cuando los demás quisieron atacarle, Takase los frenó con una amenaza.
–Con sólo pensarlo, podría matarlo. Sólo tengo que parar las funciones del hipotálamo y él quedaría en estado vegetal. Sería una pena que un joven como él terminara tan rápidamente su vida... Si él muere, también será culpa de ustedes.
Estaban en una situación crítica. Ninguno quería arriesgar a Mizuki, ya que él no tenía la culpa de lo que estaba ocurriendo.
–¡Maldito cobarde! – gritó Tetsuo – Si fuera hombre, no estaría usando a Mizuki como su escudo y él ha confiado en usted desde que era niño. Usted no es ningún médico. Está loco.
–Es me dijeron en la facultad de medicina. Cuando expuse mi tesis sobre el control mental, se burlaron de mí. Dijeron que debía presentar ese grandioso ensayo como un guión de cine... – esta vez estaba enojado, por lo que sacó un arma y apuntó al joven – Tú no vas a ser uno más de los que me llaman “loco”.
Jaló del gatillo y, cuando la bala estuvo por impactar en el pecho de Tetsuo, una mano detuvo la bala.
–¡Mizuki! – Tetsuo y Kenji se sorprendieron al verlo.
Mizuki Takahashi estaba defendiendo a Tetsuo. Una sombra cubrió sus ojos y su voz se escuchaba neutral. No estaba enojado, pero tampoco parecía tener sentimiento alguno. La bala cayó como si hubiera sido aplastada al estrellarse con un muro de titanio.
–Ya perdí a mis padres... No pienso permitir que me quites a mis amigos... – murmuró el chico.
–¡No es posible! ¡Tú todavía eres mi marioneta! – Takase trató de tomar el control otra vez, pero ésta vez no funcionaba.
–Me dejé dominar por ti porque siempre pensé que mis padres nunca me quisieron cerca y que siempre estaría solo. Nunca estuve solo, es sólo que no lo había notado – los recuerdos con Maaya, el fin de semana con el grupo de Kenji y la charla con Tetsuo fueron los que despertaron su mente – Es por eso... Que no te voy a permitir que me uses para seguir haciendo daño. Ellos necesitan más esa energía que tú.
Al ver que ya no podía controlar de nuevo a Mizuki, Takase intentó huir, pero Roy tuvo la oportunidad de encargarse de él, con la ayuda de Yamato. Los demás también llegaron a la escena de los hechos.
–Debería matarte... – murmuró Tetsuo – Sé muy bien lo que es creer que no le importas a tus padres.
–No lo hagas... – le frenó Mizuki.
–¿Cómo puedes decirme eso? Este sujeto te usó toda la vida y aún así no quieres que lo aplastemos como al bicho que es.
–Créeme que yo también quiero matarlo... Pero las leyes humanas de la justicia aún se aplican hasta para los dioses que vivimos en la tierra. Los mismos humanos se encargarán de él.
–O eres muy noble o muy tonto...
–Un poco de ambas... – los dos chicos rieron por un momento; después de eso, Mizuki cayó dormido sobre su amigo.
–¿Te encuentras bien esta vez? – preguntó Tetsuo.
–Sólo está agotado por el despliegue de energía al que lo sometieron – Lina a penas salió del agua con la cápsula en sus manos.
–Tenga – Roy se quitó su capa y se la colocó a la reencarnación de Perséfone.
–Vaya... Así es la vida... Le dan al que tiene mucho y al otro se lo quitan – murmuró Yamato, igual de mojado.
–Será mejor que te cuides. No quisiera que te pasara algo... – Kenji se quitó la chaqueta y se la colocó encima a su “cuñado”. El muchacho pareciera que le leyó la mente al dios de los muertos al saber que Yamato sólo trataba de llamar la atención de alguien.
–A falta de amor Kuroha, la atención de otro Okubo está bien – dijo el castaño.
Reika y los demás llegaron y vieron la escena. Lo que más extrañó a los chicos de Hokubei fue que recién notaron la presencia de Roy, quien estaba con Lina y Yamato.
–¿Flanagan-sensei? – dijeron Aoshi, Reika y Ryo al mismo tiempo.
–¿Lo conocen? – preguntó Maaya.
–Él es nuestro profesor de literatura – respondió Tetsuo, cargando a Mizuki sobre su espalda.
–¿Qué hacen ustedes aquí? – respondió el profesor de los muchachos.
–Hey. Nosotros hacemos las preguntas – le interrumpió Aoshi.
–Yo... Tengo que irme – dicho esto, Roy se marchó rápidamente, no sin antes decir – Por cierto, Yamaki. Te quedas mañana después de clases. Ese fue el peor ensayo que he leído.
–Demonios...
Antes de marcharse, Takase dijo algo más.
–Cuando llegue ese momento, me gustaría ver que los cinco mueran... Ahora que ya están reunidos, sólo es cuestión de tiempo para que se cumpla...
–¿De qué está hablando? – se preguntó Reika.
–Pronto lo sabrán... Hera se encargará de ustedes cinco... – fue lo último que dijo antes de morir.
–No puedo creer que siempre pase esto cuando hay una pista – renegó Aoshi.
Yamato vio que había un dardo con veneno, eso significaba que alguien había preparado matarlo antes de que Takase hablara más de la cuenta. Recordó entonces lo que comentó Misty sobre la reunión de los cinco dioses de la apuesta.
Después de eso, los chicos fueron a dejar a Mizuki en su casa, mientras que Lina, Yamato y Roy debían llevarse el fragmento de energía Celestial.
* * *
Al llegar a la casa de Mizuki, los demás chicos no dejaban de atender al peliblanco.
–Sólo estoy cansado, no estoy enfermo de nuevo ni nada – Mizuki se sentía tan apenado por recibir tantos cuidados.
–Descuida. Hoy tuviste un día difícil – le calló Tetsuo – No habría imaginado que tú eras un dios...
–Ni yo me lo hubiera imaginado... – contestó el muchacho.
–Mizuki... Me alegra que sólo haya sido esa recaída – le dijo Maaya.
Ambos se miraron como de costumbre y Maaya abrazó a su mejor amigo. Sin embargo, los demás no sabían qué decirle a Mizuki después de que se descubrieran muchas cosas sobre él ese día. Sabían que, muy en el fondo, Mizuki estaba muy dolido al enterarse de todo lo que había sucedido realmente. No era fácil aceptar que uno fue controlado desde uso de memoria, que había perdido a sus padres sin siquiera haberse enterado de aquello.
–Lina dijo que la hermana de Flanagan-sensei podría ocuparse de tu tratamiento. Al menos sabemos que lo que te hacían mal eran las medicinas que te daban – le dijo Reika.
–Sin embargo... Eso no cambiará nada. Ya no puedo decir que soy un chico como otro una vez que ya sé quién soy realmente... Y mi mal no ha terminado.
Al decir esto, Mizuki reveló sus alas, las cuales seguían de color negro.
–La coloración de las plumas significa que aún hay algo malo dentro de mí... Estoy mejor... Pero aún no estoy del todo bien...
–Quería preguntarte de dónde te salieron esas alas – señaló Maaya.
Aunque Hermes pudiera volar y fuera también un dios olímpico, era imposible que él tuviera alas, a menos que fuera un ángel, y definitivamente no lo era. Mizuki bajó la mirada.
–Esto sí me lo hice yo... – admitió el muchacho.
–¿A qué te refieres con eso? – preguntó Kenji.
–En ese entonces, Artemisa y Apolo ya habían muerto por primera vez. Después de muchos años, me tocó a mí morir en el campo de batalla contra los espartanos – contó el chico – Antes de fallecer, pedí a mis compañeros de combate que cremaran mi cuerpo junto a mis posesiones, entre ellas estaban también mi yelmo y mis sandalias especiales...
–Entiendo... Entonces al quemarte con ellas, terminaron por fusionarse con tu espíritu. Eso tiene mucho sentido si se ve desde el punto de vista místico de la cremación – concluyó Ryo.
–Lo bueno es que las puedo contraer a voluntad... Miren – Mizuki se concentró para ocultar sus alas, lo cual ocurrió instantáneamente – A propósito... ¿Qué hizo Flanagan-sensei con el doctor Takase?
Los demás no sabían cómo responder a la pregunta de Mizuki. Kenji miró a Reika, quien a su vez volteó a ver a Ryo, Ryo miró adonde estaba Sakura. La chica de 14 años volteó a ver a Maaya y ella dirigió la mirada hacia Aoshi y éste finalmente miró a Tetsuo.
–Por lo menos estás sentado... – terminó diciendo el muchacho.
*Notas de la autora: Perticularmente no me gustó cómo quedó el episodio porque caí en lo que odio tanto: Las ideas rehusadas y trilladas (el monólogo del villano al verse descubierto, la amistad como método para devolver a la normalidad... en fin... siempre me avergüenzo de mis historias después de tres semanas de replantear hechos). Pero como estaba carente de imaginación y quería llegar rápido a las siguientes escenas, decidí hacerlo con lo primero que se me ocurriera.