AGNOSIA
AUDITIVA
Por: Néstor Antonio Pardo
Rodríguez. (*)
Correo Electrónico: fonocol@peru.com
Celular 073 - 969686234. Colegio El Buen Pastor. Jr. Moquegua 663. PUNO, PERÚ.
INTRODUCCIÓN
Soy un
Terapeuta del Lenguaje Logopeda o Fonoaudiólogo Colombiano. He colaborado con
diversas entidades que atienden personas que presentan alteraciones en el
desarrollo del habla y el lenguaje, problemas de aprendizaje, parálisis
cerebral, sordera, o retardo mental, en Bolivia, Colombia, Nicaragua y Perú por
más de 24 años.
En este
artículo trataremos en forma resumida algunos temas básicos para comprender lo
que es la AGNOSIA AUDITIVA, partiendo de conceptos básicos sobre
sensación, percepción, y la pérdida auditiva.
Es claro que
este tipo de AGNOSIA no es comparable con una hipoacusia o una sordera.
Es un desorden auditivo de origen central. Si requiere mayor información o
asesoría, puede comunicarse conmigo al correo electrónico o al teléfono que se
indica más adelante.
LA
SENSOPERCEPCIÓN
Nuestro
organismo tiene la capacidad de experimentar ciertos tipos de ondas mecánicas o
vibraciones como sonidos. Igualmente, sustancias químicas disueltas en aire o
agua como olores y sabores específicos. Estos tonos, olores, sabores, colores,
etc., son construcciones de la mente, a partir de experiencias sensoriales.
La
peculiaridad de la respuesta de cada órgano sensorial se relaciona directamente
con el área neurológica donde terminan las vías aferentes (portadoras de
información hacia zonas superiores del Sistema Nervioso Central o SNC), que
provienen del receptor periférico. El sistema sensorial comienza a operar cuando
es detectado un estímulo, por un receptor sensorial (oído, ojo, nariz, piel,
papilas gustativas). Este receptor es un mediador para convertir la expresión
física del estímulo (sonido, luz, olfato, calor, presión, gusto) en potenciales
de acción, que lo transforman en señales eléctricas. De allí es conducido a un
área de procesamiento primario del SNC, donde se elaboran las características
iniciales de la información: tonalidad, color, forma, distancia, etc., de
acuerdo con la naturaleza del estímulo original.
Posteriormente, la información ya elaborada, es
transmitida a los centros de procesamiento secundario del tálamo. En los centros
talámicos, la información se incorpora a otras, de origen límbico o cortical,
relacionadas con experiencias pasadas similares.
Finalmente,
ya bastante modificada, esta información es enviada a su centro cortical
específico. A ese nivel, la naturaleza y la importancia de lo que fue detectado
son determinadas por un proceso de identificación consciente al que denominamos
percepción.
LA
SENSACIÓN
En su
significado preciso, la sensación es un fenómeno psíquico elemental que resulta
de la acción de los estímulos externos sobre nuestros órganos de los sentidos.
Por lo tanto, debe haber una concordancia entre las sensaciones y los estímulos
que las producen.
Las
sensaciones pueden ser clasificadas en tres grupos principales: externas
(exteroceptivas), internas (propioceptivas) y especiales
(interoceptivas).
Las
sensaciones externas son aquellas que reflejan las propiedades y aspectos de
todo lo humanamente perceptible, que se encuentra en el mundo exterior. Para tal
nos valemos de los órganos de los sentidos: sensaciones auditivas, visuales,
gustativas, olfativas y tactiles. Las internas hacen relación a la información
que nos llega principalmente de los músculos, huesos y tendones, acerca de la
posición de nuestro cuerpo en el espacio. Las especiales tienen que ver con las
sensaciones de dolor, hambre, sed, etc.
La respuesta
específica (sensación) de cada órgano de los sentidos a los estímulos que actúan
sobre ellos, es consecuencia de la adaptación de ese órgano a un tipo
determinado de estímulo.
INTEGRACIÓN
SENSORIAL
Para mayor
eficiencia de los sentidos, los diferentes órganos deben funcionar
integradamente. La percepción del mundo objetal no depende exclusivamente de un
aparato sensorial específico. Los sentidos funcionan juntos y se complementan,
para tener un panorama total de la realidad externa. Una flauta tiene una
determinada dimensión, grosor, color, forma, olor, dureza y sonido. El sabor de
un alimento depende mucho del funcionamiento conjunto de los receptores del
gusto y el olfato, pero si está visualmente bien presentado y quizás en el
ambiente hay una música dulce y suave, puede saber mejor. Es por eso que la
comida parece insípida cuando nuestra nariz está tapada o hay un ruido infernal
a nuestro alrededor.
Los estímulos
deben ser localizados de manera idéntica, a través de los ojos, de los oídos y
de las manos. Los objetos pueden ser vistos, oídos y sentidos en movimiento,
simultáneamente. La tendencia de integración, cooperación y concordancia de los
diferentes sentidos es tanta, que a veces, a pesar de las discrepancias en la
situación física real, nuestro sistema sensorial aporta ciertas "ilusiones",
para que la realidad de alguna manera se acomode. Cuando vemos una película de
cine, por ejemplo, oímos las voces como viniendo directamente de los labios en
movimiento de los actores, aunque en la realidad, el sonido provenga de los
altoparlantes colocados en lugares completamente diferentes.
Básicamente,
es a través de la acción cooperativa de los sentidos que conseguimos un cuadro
consistente, útil y realista del ambiente físico que nos rodea. Las impresiones
de los diferentes sentidos son, de cierta forma, combinadas u organizadas para
presentar un cuadro más o menos estable de la realidad que se ubica a nuestra
alrededor.
LA
PERCEPCIÓN
Aunque dos
seres humanos tengan la misma estructura biológica y genética, tal vez aquello
que uno de ellos percibe como un color u olor, no sea exactamente igual al color
y olor que el otro percibe.
El término
percepción designa el acto por el cual tomamos conocimiento de un objeto del
medio exterior. Tiene que ver con la aprehensión de una situación objetiva
basada en sensaciones, acompañada de representaciones y frecuentemente de
juicios.
La
percepción, al contrario de la sensación, no es una fotografía de los objetos
del mundo, determinada exclusivamente por las cualidades objetivas del estímulo.
En la percepción, aumentamos a los estímulos, elementos de la memoria, del
raciocinio, del juicio y del afecto. Por tanto, acoplamos a las cualidades
objetivas de los sentidos, otros elementos subjetivos y propios de cada
individuo.
Se podría, a
título de simplificación, considerar que las sensaciones serían determinadas por
factores exclusivamente neurofisiológicos, y las percepciones serian
determinadas por factores psicológicos.
La percepción
consiste en la aprehensión de una totalidad y su organización consciente no es
una simple adición de estímulos locales y temporales captados por los órganos de
los sentidos. Nuestra experiencia (consciencia) del mundo, revela que no tenemos
solo sensaciones aisladas de éste. Al contrario, lo que llega a la consciencia
son configuraciones globales, dinámicas y perfectamente integradas de
sensaciones. Aunque las sensaciones no nos ofrezcan en sí mismas, el
conocimiento del mundo, representan los elementos necesarios para el
conocimiento, sin los cuales no existirían percepciones.
La percepción
se relaciona directamente con la forma de la realidad aprehendida, en cuanto a
sensación se relacionaría con fragmentos esparcidos de esa misma realidad. Al
oír notas musicales, por ejemplo, estaríamos captando fragmentos, pero a partir
del momento en que captamos una sucesión y secuencia de esas notas a lo largo de
una melodía, estaríamos captando la forma musical.
En el acto
perceptivo se distinguen dos componentes fundamentales: la captación sensorial y
la integración significativa, la cual nos permite el conocimiento consciente del
objeto captado. Por tanto, las percepciones serán subjetivas por existir en
nuestra consciencia, y objetivas por el contenido que estimula la sensación.
ALTERACIONES
DE LA SENSOPERCEPCIÓN
La capacidad
de la persona para percibir la realidad circundante y que se ejecuta a través de
los cinco sentidos, puede sufrir alteraciones sobre dos bases distintas; una
base estrictamente orgánica, referente a la integridad del sistema sensorial y
cuyas vías pertenecen a la neurofisiología; y una base psíquica comprendida por
los elementos emocionales involucrados en la consciencia de la realidad. Hay
autores que prefieren considerar verdaderos desórdenes de la sensopercepción
solamente a aquellos poseedores de una base orgánica. De hecho, para la
integridad de la sensación hay necesidad de tres elementos:
1-
Receptores periféricos suficientemente íntegros para recibir los estímulos
provenientes del ambiente;
2-
integridad de los nervios periféricos aferentes que conducen los estímulos al
SNC, y
3-
integridad de los centros corticales en el sistema nervioso central, que reciben
estos estímulos procedentes del exterior y los procesan cognitivamente.
Por lo tanto,
en términos de percepción de la realidad, debe ser evidente el la forma como se
involucran las estructuras neurológicas necesarias, primeramente a la sensación,
y posteriormente a la integración y organización de estas impresiones
aprehendidas de la realidad objetiva. Todo esto se hace en sentido de favorecer
la construcción del conocimiento del mundo y del propio individuo.
LA
PERDIDA AUDITIVA
Existen tres categorías principales de
desórdenes auditivos:
·
Alteraciones periféricas.
Al tomar en
cuenta las primeras (periféricas), Fraser (1976) indica que el término
"alteraciones o defectos auditivos periféricos" normalmente implica
lesiones del oído externo, medio o interno; aunque no se utiliza invariablemente
en este sentido reducido, y puede ocasionalmente incluir lesiones del ganglio
espiral, fibras del octavo par craneano y núcleos auditivos.
Esta
definición excluye la impercepción auditiva central o AGNOSIA, algunas
veces también conocida como disacusia (Hardy, 1963), una condición en la
cual el sonido es percibido pero no puede interpretarse en el nivel cortical.
Ésta no se acompaña por ninguna lesión orgánica significativa del aparato
auditivo periférico. También se excluyen los problemas psicógenos para responder
al sonido.
Para Newby
(1979) un desorden periférico puede involucrar al oído externo (oreja o conducto
auditivo externo), el oído medio, la cóclea, o la porción auditiva del VIII par
hasta el punto donde hace la primera sinapsis con el tallo cerebral. Según este
autor, la mayoría de los bebés nacidos con discapacidad auditiva exhiben
pérdidas sensorineurales (o neurosensoriales), con la excepción principal de la
atresia congénita y sus anormalidades asociadas del oído
medio.
CAUSAS
DE LAS PERDIDAS AUDITIVAS
Las pérdidas
auditivas, en general, se pueden dividir en congénitas y adquiridas. Las
congénitas están ya presentes, desde el nacimiento. Estas pueden ser
hereditarias (genéticas) o no genéticas.
Marchesi
(1986) indica que algunos estudios han estimado que las sorderas hereditarias se
situarían en torno al 50% de la población. Y Fraser (1976) concluye que aunque
algunas pérdidas auditivas pueden ser causadas por infecciones o enfermedades
que afecten al embrión, generalmente hay una predisposición genética que
interviene ligándose a la causa externa para producir la
sordera.
Por otra
parte, las sorderas de origen genético son más puras y no conllevan
necesariamente trastornos asociados, mientras que las adquiridas pre o post -
natalmente en muchos casos son únicamente una de las muchas alteraciones que en
su conjunto constituyen un síndrome (Fraser, 1976; Newby, 1979; Marchesi,
1986).
En algunas
ocasiones la pérdida auditiva neurosensorial congénita se puede explicar en
términos del daño que sufre el embrión dentro del útero, más exactamente si la
madre adquiere enfermedades o infecciones, o ingiere drogas ototóxicas
(Estreptomicina, Kanamicina, Neomicina, Gentamicina). Por ejemplo, según
Mumenthaler (1976), cuando ésta se contagia con rubéola durante el primer
trimestre de gestación, existe el 10% de probabilidad de que resulte lesionado
el feto.
Tradicionalmente se dice que una de las mayores
causas de la sordera adquirida es la rubéola, lo cual se encuentra habitualmente
en las remisiones médicas a escuelas de educación especial, afirmándolo
apriorísticamente cuando gran parte de las madres no han tenido un control
médico adecuado durante el embarazo, ni se han realizado los exámenes del caso
para comprobarlo.
No obstante,
Fraser (1976) afirma que el virus de la rubéola no ataca exclusivamente al oído,
al ojo o al corazón aisladamente, sino que conlleva a un deterioro generalizado
del embrión que causaría un "síndrome rubeólico" compuesto por algunos de los
siguientes síntomas: catarata congénita, cardiopatía congénita y algunas veces
sordera (Gregg, 1941; Tostevin, Moore, Mayo y Black, 1943) ; sordera y estenosis
pulmonar congénita (Leuch, 1892); sordera y anormalidades oculares (Adler, 1876;
Lee, 1883); pigmentación retiniana extensa (Gregg, 1941; Marks,1946; Bourquin,
1948; Emerson, 1962); anormalidades genito - urinarias, miocarditis y defectos
de los huesos largos (Williams y Carey, 1966; Singleton, Rudolph, Rosenberg y
Singer, 1966; Hughes, Parkison, Beveridge, Reid y Murray,1967); anormalidades
dentales, microcefalia y diversos grados de retardo físico y mental (Fraser,
1976). Como se observa la sordera es solamente uno de los síntomas de
embriopatía por rubéola, y generalmente tiene un carácter
secundario.
Aunque a la
meningitis (infección de las meninges o capas que envuelven al cerebro) se le ha
atribuido un gran porcentaje de las pérdidas auditivas adquiridas en la
infancia, es necesario precisar que ésta es a menudo producida por una
laberintitis (infección del laberinto del caracol o cóclea), la cual es
consecuencia de una mastoiditis (infección que ataca las celdillas de la
mastoides) ocasionada por otitis (infección del oído) medias a repetición, las
cuales pueden ser provocadas por errores en la alimentación de los bebés al
hacerlo en posiciones que facilitan el ingreso de la leche u otros líquidos al
oído medio por las Trompas de Eustaquio, o consecuencia de resfríos o gripas mal
cuidados. Según Díaz (1975) la laberintitis es siempre el primer paso
hacia la meningitis. Este autor indica que es rara una meningitis por vía
retrógrada que afecte directamente al nervio auditivo o a la cóclea (el
caracol).
Para Fraser
(1976), la sordera posterior a la meningitis puede deberse a su
tratamiento con estreptomicina, dihidroestreptomicina u otros antibióticos
ototóxicos. De otro lado, enfatiza que se puede sospechar que una laberintitis
endolinfática, como complicación de una viremia puede ser la responsable de la
sordera, más que la implicación del oído interno como parte de una meningitis o
encefalitis.
Otras
posibles causas son los tumores o abscesos cerebrales, cambios vasculares en el
cerebro (arterioesclerosis o un accidente cerebrovascular), enfermedades
degenerativas tales como la Enfermedad de Parkinson o la esclerosis múltiple, y
daño cerebral resultante de un trauma o asfixia, o kernícterus (ictericia grave
del recién nacido) asociada con eritroblastosis fetal.
Esta última
causa puede ser prevenida con un simple examen de sangre de los padres que
indique si hay o no, incompatibilidad sanguínea.
Resumiendo,
casi el 10% de las pérdidas auditivas en la infancia se pueden tildar de
adquiridas. El 90% restante son hereditarias o de causa desconocida. Las
primeras algunas veces son fácilmente prevenibles con vacunas (especialmente
contra la rubéola en niñas y mujeres en edad de gestación), alimentación
adecuada del bebé (leche materna en los primeros meses), cuidados maternales y
control médico oportuno.
ALTERACIONES
EN LA SÍNTESIS PERCEPTIVA – AGNOSIAS.
La síntesis
de las sensaciones, de forma que permita constituir percepciones conscientes, se
da en las zonas corticales del SNC.
En los casos
donde está conservada la integridad de las vías nerviosas aferentes y existen
lesiones corticales en la vecindad del área de proyección, en las llamadas áreas
para – sensoriales, se mantiene la integridad de las sensaciones elementales,
pero hay alteración del acto perceptivo. En esos casos, se habla de
AGNOSIA.
La AGNOSIA no
es una alteración exclusiva de las sensaciones, ni exclusiva de la capacidad
central de percibir objetos externos, sino una alteración intermedia entre las
sensaciones y la percepción. En algunos casos, se observa la perdida de la
intensidad y de la extensión de las sensaciones, permaneciendo inalteradas las
sensaciones elementales. En otros, hay integridad y extensión, pero se observan
pérdidas de la capacidad de reconocimiento de los objetos.
Se podría
considerar, entonces, como la AGNOSIA AUDITIVA, cuando la persona oye
sonidos y ruidos, pero no consigue identificarlos, no los comprende. Es la
incapacidad para reconocer sonidos, que no puede atribuirse a un defecto
auditivo periférico, sino que tiene una etiología en el
SNC.
Puede
dividirse en:
·
AGNOSIA AUDITIVA VERBAL:
se refiere a cuando la
persona no logra identificar, discriminar y comprender los sonidos del discurso
hablado ("sordera de palabras"). Se relaciona con lesiones del lóbulo
temporal dominante.
La AGNOSIA
AUDITIVA también puede hacer parte de una:
·
AGNOSIA MIXTA: En la cual se
encuentran involucrados varios canales sensoriales.
Una de ellas
es la AGNOSIA AUDITIVOVISUAL O SIMBÓLICA, que podría ser un componente de
la dislexia, para números, símbolos matemáticos y símbolos musicales. La lesión
responsable se sitúa en el pliegue curvo dominante y áreas
aledañas.
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Creado: Noviembre 2003. Última Actualización: Enero del 2008
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