Un   Descubrimiento   Diario

Medellín - Colombia, Mièrcoles 13 de junio de 2001 

           

Paisajístico rural, de Martha Lucía Villafañe

Como una semilla

Martha Lucía Villafañe, esa artista a la que le hemos visto  varias obras como sus famosos caidos, esas esculturas que se levantan de la tierra para evidenciar nuestros dolores, el silencio que es cómplice de la barbarie, no se cansa de pensar y crear transgrediendo todo límite, ella, acaba de presentar un nuevo proyecto artístico que por semanas estuvo en el museo de la Universidad de Antioquia y la  Cámara de Comercio de Medellín, y que después itinerará por Cali y Roldanillo, se trata de Paisajístico Rural Beca Nacional de Creación 1999.

Explorar artísticamente  con su propio mundo, recurrir a lo que la memoria guarda como un saber afectivo, como una certeza vivida, observada, sentida ...pero también a los lazos   fortalecidos por las relaciones de vecindad, a las comunidades espirituales  y  de sentido, es lo que en este ejercicio asume Villafañe, por eso, el resultado, de   ese dibujo monumental hecho de semillas y árboles, de plantas y cultivos, es no solo una obra que conmueve por su belleza e impacta por su complejidad, sino  además, un trabajo  donde el artista claramente le propone a su comunidad un camino de conexión con la utopía.

Rupestre del Valle fue el punto de partida de esta búsqueda, en 1999 Martha Lucía regresa a su tierra, al Valle, a las haciendas en la que su infancia recreó sus ojos y les propone a sus dueños y administradores un sueño: recrear el paisaje con obras artísticas que lo intervinieran; en su mente, el plano de un deseo mdido; en su corazón, arte y agricultura unidos por un mismo hilo, la búsqueda de un alimento espiritual.

Dibujar en pequeño formato y luego llevarlo al terreno, medir, sembrar, acompañar, esperar y luego celebrar, descubrir que la naturaleza como la creación es grata, generosa, mágica. Paisajístico Rural seguramente transformó un ejercicio creador pero tambien a una comunidad, la puso a ver, o mejor, a verse con otros  ojos, desde otros puntos y lugares, desde arriba, desde abajo.

Después de Rupestre del Valle vendrían otras obras y también el apoyo del Ministerio a través de la Beca, sin embargo, el proyecto no concluye aún, es más ambicioso, tiene otras aristas y sobre todo al dejar claro que puede conectarnos a todos con una profunda mitlogía, la obra de Villafañe es un punto de ingreso hacia otros valores sociales, hacia la afirmación de la vida y la necesidad de lo humano como escudo ante aquello que nos abruma.

 

 

El trabajo artístico no menoscabó la producción de la cosecha  

La comunidad de la zona, los campesinos y trabajadores de los terrenos intervenidos, participaron en la elaboración de esta obra

 

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